La formación continua de los docentes como respuesta a las deficiencias en el aprendizaje de las matemáticas

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En 2017, se publicó el informe TALIS-PISA, estudio en el que se describe el rol de las escuelas, directores, docentes y estudiantes en el aprendizaje de las Matemáticas, en el cual participaron los países miembros de la OCDE.  Como parte de los resultados para México, se evidenció que la formación de los docentes es una variable que se asocia al aprendizaje de los estudiantes en dicha asignatura, hallazgo que reforzó la necesidad de mejorar la calidad de los programas de formación profesional y continua del gremio docente.

De manera notable, en la últimas dos décadas en estudios empíricos suele reportarse que, en cierta medida, la dificultad respecto al aprendizaje de las Matemáticas se asocia principalmente a las limitaciones en la enseñanza y la didáctica que implementan los profesores.

En el ámbito educativo internacional, la formación docente es un asunto que es parte de la agenda de políticas públicas dirigidas a mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje, y, por ende, a través de las cuales se pretende elevar la calidad de la Educación.

En Latinoamérica justamente hace 10 años, instancias como la Unesco y la OCDE apuntaron la necesidad de empoderar a los docentes, lo que implica que reciban una mejor formación profesional para estar cualificados profesionalmente. Por ende, los sistemas educativos implementan acciones para fortalecer las labores asociadas al quehacer los profesores, entre estas destacan: a) extender los años de formación; b) cambiar los planes de estudio; c) cambiar el lugar y tiempo destinado a la práctica profesional; d) actualizar el conocimiento y las competencias de los profesores en servicio; y e) aumentar el control externo del ejercicio profesional.

De acuerdo con García y Martín (2012) la preparación de los docentes se define en torno a las expectativas académicas, por lo que el profesor debe desarrollar competencias que a su vez pueda transmitir a sus estudiantes. No obstante, en nuestro país, las condiciones de trabajo de los docentes han cambiado más que los contenidos educativos. Cabe referir, que la formación concebida como proceso, implica –entre otras cuestiones– que esta debe perpetuarse a lo largo de toda la carrera docente y no como un episodio aislado, asimismo es necesario considerar aspectos sociales, culturales, teóricos y prácticos. En pocas palabras, para desarrollar competencias en el ámbito de la docencia resulta necesario que la formación sea continua, tal cual lo es en cualquier otro ámbito profesional.

En cuanto al logro académico en Matemáticas en el bachillerato, en Baja California los resultados en PLANEA son poco alentadores, ya que casi la mitad de los estudiantes adquiere un aprendizaje insuficiente, lo cual devela la incapacidad que tienen para identificar, aplicar, sintetizar y evaluar matemáticamente su entorno, haciendo uso de su creatividad y del pensamiento lógico y crítico, para la solución de problemas cuantitativos.

En particular, preocupa que la formación en los bachilleratos tecnológicos sea insuficiente para que los estudiantes cuenten con las competencias matemáticas básicas, mismas que son imprescindibles para el desarrollo de la ciencia y tecnología.

En conclusión, la relativa efectividad en la didáctica de las Matemáticas, invita a revisar y discutir la literatura entorno a las competencias que se le demandan al docente, así como a sus propios procesos formativos y de capacitación para facilitar esta asignatura de inminente carácter instrumental.

No olvidemos que  en pleno siglo XXI, la misión y desafío que tenemos los docentes implica dejar atrás el rol como transmisores de información, para fungir como guías, facilitadores del aprendizaje, y ágiles mediadores entre el conocimiento que tiene de los contenidos conceptuales, procedimentales e incluso actitudinales y las necesidades educativas que tienen  los estudiantes, para  ello es imperante y urgente empoderar  al gremio docente  a través de procesos formativos rigurosos  y continuos.


Autor: Dra. Karla María Díaz López, Profesora investigadora de tiempo completo y coordinadora del posgrado en Educación de CETYS Universidad Campus Internacional Ensenada. Miembro del Sistema Nacional de Investigaciones Nivel 1 de CONACYT.

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