¿Afecta el clima a tu estado de ánimo?

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Empieza el verano, y poco a poco comenzamos a resentir los cambios de temperatura, más allá si el clima nos da tregua entre lluvias y calores en esta época, muchas veces hemos querido saber si nuestro estado de ánimo tiene que ver con el clima en el que estamos, y, sobre todo, si hay algo que podamos hacer al respecto.

La genética, el estado de salud general y la presencia de alguna enfermedad influyen en cómo nos afecta el clima. “Evolutivamente, nuestras defensas responden ante los cambios con un mayor empeño del sistema hormonal, pero cuando ocurre una variación brusca en la temperatura, la presión o humedad, el organismo acusa estos excesos, lo que dispara el riesgo de accidentes cardiovasculares y cerebrales, crisis asmáticas, melanomas, alergias, cólicos renales y trastornos anímicos, entre otros”, explica el psiquiatra Antoni Bulbena, responsable del Servicio de Psiquiatría del Hospital del Mar de Barcelona, España.

No es un secreto que siempre buscaremos un cierto confort climático, pero ¿qué sucede cuando este confort se ve alterado?

Ciertos estudios demuestran que cuanto mayor sea el cambio, más alteraciones se provocan en el sistema nervioso y vascular de las personas. Hoy se sabe que el clima frío retrasa el metabolismo y baja el ánimo; en cambio en el verano, el ánimo mejora y provoca euforia, más si se encuentra uno junto al mar o una alberca, pero, por lo contrario, si estamos en el calor sin agua cerca, hay cambios psicofísicos graves dada la deshidratación y la baja de presión, provocando estar más susceptibles e irritables. Los días de lluvia pueden provocar tristeza. El frío intenso, en un comienzo, provoca hiperactividad (como un intento de entrar en calor) y, si persiste y no hay modo de abrigarse, provoca sueño y bajones de ánimo.

Sin embargo, el estudio más completo realizado hasta la fecha, por su metodología y por la amplitud de la muestra objeto de estudio, ha sido el publicado por investigadores alemanes en la revista “Emotion” en 2008, donde se realizaron cuestionarios diarios a más de 1.200 participantes adultos, con el objetivo de establecer relaciones entre seis parámetros meteorológicos diferentes y el estado de ánimo de los sujetos. Las conclusiones revelaron que los cambios climáticos no producían un impacto relevante en las personas que tenían previamente un estado de ánimo positivo, pero las bajadas de temperatura, la lluvia o la disminución de la luz solar sí afectaron a personas que ya tenían un estado de ánimo negativo.

En definitiva, parece que la influencia del clima sobre nuestro estado de ánimo depende en gran medida de la actitud previa con la que enfrentamos el mal tiempo. Así que hoy más que nunca, la ciencia confirma aquella frase tan popular: “Al mal tiempo buena cara”.


Autor: El Dr. Josman Espinosa Gómez es Docente Investigador de Tiempo Completo de la Escuela de Psicología de CETYS Universidad Campus Mexicali.

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