Vive joven michoacano intercambio académico en CETYS Campus Mexicali

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Daniel Juárez estudia el 5to semestre de la Licenciatura en Psicología y explica por qué CETYS es la mejor elección para vivir una experiencia de movilidad estudiantil

Por su ubicación fronteriza, lo interesante de sus costumbres, oferta gastronómica y diversidad cultural, Daniel Juárez Pedroza eligió Mexicali como destino y a CETYS como su universidad, para vivir un semestre de intercambio académico.

Originario de Morelia, Michoacán y procedente de la Universidad Latina de América (UNLA), el joven de 21 años actualmente cursa el quinto semestre de la licenciatura en psicología, y desde julio del 2019 cumple su meta de movilidad académica en el Campus Mexicali de CETYS.

“Primero consideré irme de intercambio a Guadalajara o a Querétaro, pero seguí el consejo de un maestro que me dijo que era mejor ir más lejos y conocer otra parte y otros aspectos del país”, narró.

Desde que el departamento de movilidad estudiantil de la UNLA le presentó a CETYS Universidad como opción para complementar su formación académica, esta institución llamó su atención, principalmente por el prestigio y buenas referencias que encontró en testimonios de ex alumnos y navegando en la web, confiesa con entusiasmo.

La motivación de Daniel se vio reforzada cuando se documentó sobre la oferta curricular de CETYS, y las posibilidades de ampliar su perspectiva y preparación estudiantil, principalmente porque en esta Universidad encuentra la posibilidad de especializarse en algunos de los tres ámbitos de la psicología: Organizacional, infantil y clínica.

“Eso en mi universidad no se puede hacer, allá es la preparación general, entonces eso me movió mucho a venir a esta escuela”.

Experiencia que deja huella

Una vez llegado a Mexicali e iniciadas las clases, Daniel pudo comprobar que tomó la mejor de las decisiones al decidir estudiar en CETYS.

“Lo que más me gustó y me sigue gustando es el estilo de las clases, es un método flexible, los profesores te dan libertad, pero sin dejarte solo. El ritmo de trabajo es equilibrado y eso me gusta, es algo que adoptaré para cuando vuelva a mi escuela y en general para toda mi vida”.

La fluidez con la que el joven michoacano pudo adaptarse a su nueva casa de estudios le ha ayudado a disfrutar también otros aspectos, que ha descubierto durante su interacción con otros estudiantes y con la gente cachanilla.

“Me habían hablado de la calidez de las personas de aquí, y eso se nota, puedo decir de hecho que ya me llevo buenas amistades, eso me da bastante gusto. También he visto cómo modifica todo el contexto el hecho de vivir en una frontera, el cambio de cultura, la variedad de comidas, solo porque la ciudad está pegada a otro país. Es impresionante”, detalló.

En el ámbito personal, esta experiencia de intercambio le deja a Daniel un importante crecimiento, pues de no haber salido de su ciudad, asegura, no hubiera salido de su zona de confort en la que atendía menos preocupaciones. Los quehaceres del hogar, hasta el pago de servicios y la adaptación a un nuevo entorno, son retos que el futuro psicólogo ha superado con éxito, y que han contribuido a forjar su carácter y su visión de la vida.

“Son pruebas que te auto impones. He tenido que desafiarme y eso me ha gustado bastante. Eso completa el aprendizaje que me llevo, simplemente con la capacidad de adaptación, siempre habrá nuevas circunstancias a las cuales adaptarse; eso he aprendido y me va a servir para siempre”.

En el futuro, Daniel Juárez se visualiza trabajando en el ámbito de las relaciones exteriores, particularmente en el área de apoyo psicológico a migrantes, aunque no descarta explorar áreas como la parte clínica y laboral de su carrera, como parte de su formación continua.

Mientras tanto, agradece a sus compañeros y familiares la hospitalidad, apoyo y guía recibidas durante esta experiencia de intercambio, que concluirá el próximo 6 de diciembre del 2019.

“Se agradece mucho que te abran las puertas, me hicieron sentir bienvenido, el buen trato e interés de los maestros, la ayuda de los compañeros, propiciaron un gran ambiente y eso siempre lo voy a recordar”, reconoció.

Para el joven, sus padres merecen un agradecimiento especial en esta aventura emprendida. “Ellos creyeron en mí y creyeron en CETYS, pues al mostrarles la información de esta escuela y darse cuenta que es una de las mejores del norte del país, no dudaron en hacer un esfuerzo y enviarme hasta acá. Es algo que les agradeceré toda mi vida”, finalizó.

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