Mujeres emprendiendo en colectivo

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El emprendimiento femenino en México ha avanzado rápidamente, pasando de 2.5 a 4 millones entre 1995 y 2013, desbancando a los emprendedores masculinos. Este crecimiento puede responder al papel activo de las mujeres en el uso de las redes sociales como recurso para la búsqueda, elección y adquisición de productos; cambiando así, los procesos de comercialización. Otro sector de mujeres utiliza las redes sociales para crear grupos de promoción de ventas o servicios, que permiten satisfacer las demandas del mercado femenino.

Para las mujeres, la red social es un espacio que les permite interactuar en tiempo real para solicitar información, consejos, ofertas y recibir feedback sobre un producto. Creando una inmensa red con un objetivo en común, la adquisición del producto adecuado, en el menor tiempo, al menor esfuerzo y al mejor precio. Sin embargo, esta nueva forma de comercio tiene sus limitantes, ya que un segmento del mercado se encuentra resistente al cambio y mantiene la necesidad de conocer el producto o servicio antes de la compra y asistir a un establecimiento que le brinde confianza de consumo.

De tal forma, que hoy el emprendimiento femenino ha creado los “comercios compartidos” o “colectivos”, que se describen como establecimientos fijos que comercializan diversos productos o servicios, en un mismo espacio, aunque se publicitan en las redes sociales.

¿Quiénes conforman un colectivo o comercio compartido? Se compone de tres personajes: la administradora del local o arrendadora, quien alquila un espacio de su comercio a la vendedora en potencia, quien desea comercializar un producto y deberá acatar las condiciones que la arrendadora le proponga; como el pago de una renta mensual, pago de mantenimiento, gastos varios, sueldos a empleados de piso, etc.  Por último, la clienta, quien desea conocer o adquirir el producto.

¿Cuáles son sus características? Es un establecimiento que ofrece espacios en renta para la exhibición de los productos, de forma creativa y genuina, creando un concepto del colectivo; Selecciona los productos a vender, para brindar variedad y garantizar que no se oferten dos o más productos de la misma temática; Oferta productos novedosos, creativos y de calidad; Es un espacio físico que satisface las necesidades de consumo del grupo que integra la red social.

Por lo tanto, un colectivo es un espacio que le permite a la vendedora incursionar en el mercado, sin necesidad de hacer una gran inversión, conocer el nivel de aceptación y demanda del producto y brindar un punto de venta cómodo, accesible y seguro.  La clienta puede hacer una valoración real del producto para decidir si cumple con sus expectativas y culminar la compra, además tiene un espacio para explorar otros productos de su interés y llevarlos consigo. Para la arrendadora, el comercio compartido le brinda mayor afluencia de clientes, pues a mayor oferta de productos, mayor es el consumo. Además, le facilita el posicionamiento de marca, al darle un nombre al colectivo; así como la satisfacción de impulsar el emprendimiento en otras mujeres.


Sobre la autora

La Mtra. Cynthia Lorena Torres Hernández es académica de tiempo completo en la Escuela de Administración y Negocios del Campus Tijuana, así como Coordinadora de los Programas Gerenciales que ahí se ofertan.

Contactala a través de cinthya.torres@cetys.mx 

 

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