Cuando trabajar deja de ser un juego

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Cada 12 de junio se conmemora el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil, efeméride destinada a concientizar a la población sobre la grave problemática que persiste en pleno siglo XXI: De acuerdo con la UNICEF, más de 3.6 millones de niños entre 5 y 14 en México son víctimas de explotación infantil. A nivel mundial, la OIT identifica a 152 millones, de los cuales casi la mitad trabaja en condiciones extremadamente peligrosas.

Para la Mtra. Daniela Díaz Flores, supervisora de prácticas de la Licenciatura en Psicología Infantil en CETYS Universidad Campus Mexicali, el trabajo infantil es uno de los principales retos a los que se enfrenta la sociedad por su carácter multidimensional.

El trabajo infantil puede ser definido como la actividad laboral que priva a un niño de su infancia. Aunque existan infantes que puedan verlo como un juego, transcurrido un número de horas considerable comienza a menoscabar su desarrollo social, intelectual, cultural o incluso físico.

Al respecto, la docente comentó:

“La familia está obligada a proveer del ambiente necesario para que el niño desarrolle sus potencialidades en múltiples áreas, con un énfasis marcado en la prioridad de la educación. Hay casos en los que este ambiente, por las circunstancias económicas de la familia es difícil que se geste, y así comienzan a trabajar los niños a tiempo parcial. Esto es aún más grave en caso de que se les quite el derecho a la educación completamente al obligarlos a trabajar todo el día de forma ilegal”.

En México, el trabajo infantil tiene también un componente profundamente cultural. En su tesis doctoral, la Mtra. Díaz realiza un estudio de las masculinidades mexicanas, e identifica frases características que perpetúan este pensamiento, como “el trabajo forja el carácter”.

Si bien es cierto que desarrollar actividades laborales permite obtener distintas competencias y destrezas, esto debe de darse a partir de que el menor tenga plena conciencia del hecho y de conformidad con la ley; de acuerdo con el artículo 123, apartado A, fracción III de la Constitución Mexicana, cumplidos los 15 años en jornada de seis horas y a los 16 años para una jornada completa.

Sin embargo, es un asunto que no debe de trivializarse: un quehacer del hogar no puede ser, necesariamente, considerado como trabajo infantil; un niño debe de tener obligaciones en casa, porque contribuye a la dinámica familiar. Sin embargo, la asignación de estas tareas debe de ser proporcional y basarse en el carácter y tipo de las actividades, ya que de esta manera se promueve la autonomía del niño

Para finalizar, la Mtra. Díaz reafirma el papel cívico que debe de tomar la población para acabar con esta problemática global mediante la responsabilidad social y el compromiso de la infancia.

Si conoces de algún caso de explotación laboral infantil en tu comunidad, denúncialo a las instancias correspondientes. Contacta al Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF Baja California) al 686 565 7989 y contribuye a decir #NoMásTrabajoInfantil.


Autor: Aldo Sainz, estudiante de la Licenciatura en Derecho, Becario del Departamento de Comunicación y Relaciones Públicas de CETYS Universidad Campus Mexicali, y #CETYSAmbassador.

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