Con esfuerzo, todo se puede: Andrea Rosales

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Nacida el 7 de enero de 1998 en Tijuana, Baja California, Andrea Rosales Ramírez tiene ya en su casa una medalla de primer lugar. No es cualquier galardón ganado sobre la duela, se trata del Campeonato Nacional de los Ocho Grandes en Liga ABE.

Usando el número 24 en su camiseta, era la última del orden en cada presentación dentro del Gimnasio-Auditorio “Rodrigo Valle Hernández”, mientras más de mil presentes vitoreaban su paso y minutos más tarde en cada anotación sobre la duela.

“Fue una de las mejores experiencias de mi vida -describió la basquetbolista-. Desde el primer juego que tuvimos aquí, escuchar el grito ‘CETYS-CETYS’ y cómo retumbaba el Gimnasio me llenó de energía; fue una sensación increíble que no cambio por nada, tenía hambre de ganar y mucho más de hacer con la gente que nos apoya”.

“El básquetbol es toda mi vida, lo juego desde que era más pequeña. Es como un lugar donde me refugio, me olvido de todo lo demás”, comparte Rosales.

-Mientras todas expresaban alegría al levantar el trofeo, tú rompiste en llanto. ¿Qué sentiste en el momento que son declaradas campeonas nacionales?

“En el momento que Myriam (Lara) levanta el trofeo me dije: ‘es verdad, es nuestro, ganamos en casa’. Todo sacrificio tiene recompensa y nos quedamos con el trofeo. Con eso me di cuenta que todo se puede cumplir”, agregó.

Pero más allá de lo que aporta como integrante de Zorros Femenil, Rosales es también una estudiante responsable. Cursa el cuarto semestre de Ingeniería en Energías Renovables, tiene clases de las 8 a las 16 horas, entrena básquetbol de 16 a 18 y el resto del día es para hacer tareas.

“Todo sacrificio tiene recompensa y nos quedamos con el trofeo. Con eso me di cuenta que todo se puede cumplir”, asegura Rosales.

¿Qué tal te ves en el ambiente laboral dentro de 5 años?

“Me veo ejerciendo mi carrera en el campo de acción, no en una oficina; me gusta más la parte experimental -añadió-. Pero no quiero dejar de practicar el básquetbol y mi plan es abrir también una escuela infantil”.

Andrea tenía 5 años cuando comenzó formalmente a practicar el baloncesto, gracias a que sus padres formaron un equipo para que pudiera jugar. Como guardia movedora, timadora de balones o certera en la línea de triples, esta disciplina reside en su diario andar.

“El básquetbol es toda mi vida, lo juego desde que era más pequeña. Es como un lugar donde me refugio, me olvido de todo lo demás. Es un deporte donde me divierto entrenando, no hay tareas ni otras preocupaciones. Es como vivir en un sueño, dan las 6 y vuelvo a la realidad”.

¿Cómo describes el respaldo de tu familia?

“Mis papás son muy importantes, han hecho mucho sacrificios por mi. Estoy profundamente agradecida, sin ellos yo no estaría aquí”, expresó.

A Rosales le quedan más temporadas portando los colores negro y amarillo en el uniforme, por lo que seguirá corriendo como gacela sobre el madero de “15×28”.

En cuanto a la institución que representa, concluyó diciendo que ha sido una de las mejores decisiones en su vida.

“CETYS ha sido una gran oportunidad. Nunca imaginé entrar a estudiar y jugar aquí, hasta que el entrenador César Valencia me invitó a aceptar la beca. Tomé una muy buena decisión, porque CETYS me da las herramientas para ejercer mi carrera en el futuro y me da oportunidad de jugar mi deporte favorito”, finalizó.

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