“Ser o sí ser un Maker, no hay dilema”

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Reseña del libro: Free to make: how the maker is changing our schools, our jobs, and our minds de Dale Dougherty y Ariane Conrad.

¿Qué o quién es un Maker? Personalmente no había escuchado esa palabra antes, pero conforme me centré en la lectura, descubrí que estaba en mi naturaleza desde que jugaba con bloques de LEGO y armaba casas para mis muñecas. Los Makers todos aquellos constructores, entusiastas, artistas y creativos que son generosos y están dispuestos a aprender, experimentar y aplicar técnicas para crear nuevas tecnologías para su beneficio.

Ser un Maker es pertenecer a una comunidad global intercultural de gente que hace las cosas por sí misma, preguntándose constantemente ¿Y que si…? Y lo hace, o por lo menos lo intenta y se divierte de momento, pero no se va sin aprender. El Maker busca satisfacción propia, y ocasionalmente en el proceso se vuelve negocio; el punto crucial será donde se tome la decisión de crecer y competir.

A lo largo de la lectura se descubre que todos somos Makers: al crear con las manos para adaptarse y sobrevivir, desde instrumentos de caza, obras de arte, fundición de materiales, reparaciones automotrices y lo que se necesite. Es por eso que es muy común ver la inventiva tan creativa en zonas donde no hay tanto acceso a herramientas o materiales que en otro lugar se puedan comprar.

A veces las comunidades de Makers las encontramos como Hackers o incluso laboratorios de fabricación, esos espacios donde hay máquinas CNC, cortadoras laser, impresoras 3D, laminadoras y otro tanto necesarios para facilitar la creación, con un grupos de expertos para ayudarte a crear, donde el ambiente se ve intencionalmente inconcluso, ya que se busca inspirar a los presentes para seguir creando: son lugares no técnicos, sino sociales, para compartir y experimentar con otros, divagar y co-crear.

En mayor o menor nivel, todo tiene tecnología, y ello involucra aprender nuevas habilidades e imaginar nuevas aplicaciones ¿Cómo te imaginas idealmente algo? Bueno, ahora deberás imaginar maneras de hacerlo posible y de forma económica: eso hace un Maker. Tal es el caso de Arduino, un microcontrolador suficientemente sencillo de usar por alguien sin conocimientos técnicos, diseñado por el Instituto de Diseño Interactivo de Ivrea en Italia, con el uso de tecnologías abiertas (es decir que no implican pagos y cualquiera puede modificarla para mejorar) logrando con ello unificar experiencias de todos los diseñadores dentro del ecosistema.

¿Si nadie espera ser un Maker, como podrían descubrir ese talento?

Conforme el objetivo y medios sean más accesibles, más personas se unirán, la imaginación es el límite si logras desarrollar algunas cuantas habilidades y estás en el lugar correcto. Este libro te abre los ojos a que la creación y la tecnología no están más estancados dentro de una caja.

Hay diversas instituciones que impulsan la investigación y desarrollo; estos espacios fueron diseñados para ser casuales, todas las necesidades son escuchadas, todos están dispuestos a apoyar. Con una cultura de apoyo a la exploración amigable, a donde fácilmente se puede pertenecer y tomar riesgos; dentro de los excelentes ejemplos de impulso institucional está el MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets) con desarrollos importantes como Google Glasses, cuyos inicios se vislumbraron en cirugías a distancia, pero la realidad virtual tiene en definitiva muchos alcances.

Transformar la cultura desde la escuela, donde el ambiente sea el no pedir permiso o arrepentirse de hacer grandes cosas es la clave, mejor aun cuando se tiene un equipo de Makers interdisciplinarios. Respecto al sistema educativo, que es parte importante para generar seres creativos, comienzan a cerrarse brechas en algunos lados mediante el movimiento STEAM (Science Technology Engineering Arts Math, o bien, Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas), un movimiento de expertos que está ayudando a resolver problemas de mercado de una manera apropiada e innovadora mediante la mezcla de ciencias, arte y habilidades esperadas en cualquier persona.

Finalmente, las prácticas que pueden verse comúnmente entre Makers son:

-Preguntarse, ser curioso y abierto a posibilidades.

-Pensar, comprometerse con el proceso y el propósito

-Buscar y compartir recursos y experiencias

-Hackear y buscar nuevos propósitos a los componentes

-Intención de descubrir intereses e identidad

-Desarrollar habilidades fluidas

-Simplificar y complejizar al entender nuevas formas de crear y dar significados

¿Mi sensación al respecto? Esto de imaginar no cuesta efectivo, pero a veces cuesta trabajo. En algunas ocasiones podemos vernos un poco ciclados respecto a la imaginación, en especial cuando volvemos nuestra vida una rutina autómata. Anotación aquí, no se trata de perfección, se trata de disfrutar el proceso y hacerlo perfectible.


Autora: Michelle Lazcano Alvarez es Doctora en Ciencias Administrativas, MBA en Alta Dirección y Licenciatura en Mercadotecnia; docente de educación superior y posgrado, especializada en planes de negocio, desarrollo de productos y mercadotecnia. Coordinadora de la Licencitura en Inteligencia de Negocios e Innovación en CETYS Universidad Campus Mexicali.

Referencias:

Dougherty, D. y Conrad, A. (2016). Free to make: how the maker is changing our schools, our jobs, and our minds. Berkley, EUA: North Atlantic Books.

 

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