Los retos de la Industria de Exportación y Maquila ante el COVID-19

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La apertura comercial en México generó una serie de cambios en el proceso de producción en el país, en el que el mercado interno, es decir, la capacidad del consumo nacional, dejó de ser el eje del crecimiento de la producción mexicana, siendo reemplazado por el mercado externo, basado principalmente por la capacidad de consumo de la economía estadounidense. 

Este cambio transformó los incentivos de localización de la actividad económica de México. Si bien, durante la etapa de la Política de Sustitución de Importaciones (PSI), la Ciudad de México, el Estado de México, Jalisco y Nuevo León fueron los principales protagonistas en la produccion de las Industrias Manufactureras; la etapa instaurada por la apertura comercial permitió a los estados de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas integrarse como territorios productores de las industrias manufactureras. 

La nueva preferencia de localización productiva, reforzada por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), no fue un producto de generación espontánea, sino el reforzamiento de un proceso que había iniciado en los territorios de la frontera norte desde 1965, año en que entraba en vigor el Programa de Industrialización Fronteriza (PIF), el cual se creó con el objetivo de paliar el desempleo creado por el fin del Programa Bracero. De igual forma, este programa sirvió como proveedor de divisas para la economía nacional y, permitió a la frontera ser una excepción a la regla dentro del modelo de economía cerrada que predominaba en el país. 

La implementación del PIF fue el preámbulo a la industria de exportación del país. La economía actual de México no puede entenderse sin el conocimiento sobre las maquiladoras y la industria de exportación, ya que estas han sido los cimientos que han permitido al país disminuir su dependencia de las exportaciones petroleras (de representar 67.3% en 1980; en 2017 eran solo de 5.8%) y, convertirse en un exportador de bienes manufactureros de la industria de fabricación de equipo de transporte. 

Sin embargo, ante el contexto económico actual generado por las medidas de contención del COVID-19, ¿cuáles son los retos que enfrenta la industria de exportación y maquiladora?

Significado

La apertura comercial del país, consolidada con el TLCAN, ha causado en la economía del país los siguientes efectos:

  1. Aumento en la captación de flujos de Inversión Extranjera Directa (IED): si en 1980 la economía mexicana recibió 4 091 millones de dólares, en 2017 esta cantidad fue de 26 355 millones (Secretaría de Economía).
  2. La integración de la frontera norte en el espacio económico del país, en especial de los territorios de Baja California, Sonora, Chihuahua y Tamaulipas, los cuales lograron su industrialización a través del PIF. Esto se refleja en las estadísticas de Personal Ocupado (PO) y Valor Agregado Censal Bruto (VACB) de las industrias manufactureras: si en 1980 el peso porcentual de la frontera norte era de 20.9% en PO y 17.1% en VACB (INEGI, 1988); para 2013 estos porcentajes eran de 35.9% y 35.6% (INEGI, 2014), respectivamente. 
  3. El crecimiento de las exportaciones en la composición del Producto Interno Bruto (PIB). Este componente creció en 359.1% en el periodo de 1993 a 2019, en valores absolutos las exportaciones reportaron en 1993 la cantidad de mil 488 168 millones de pesos; mientras que para 2019 este rubro fue de 6 mil 832 610 millones de pesos (INEGI, 2019a).
  4. La región que lidera las exportaciones de bienes manufacturados es la frontera norte, representando los seis estados 57.3% del total del 2019 (INEGI, 2019b)
  5. Asimismo, el país ha aumentado su complejidad económica en el contexto de economía abierta en comparación con el periodo de PSI. Los datos muestran que en 1964 México tenía un índice de 0.05; mientras que, en 2017 este dato fue de 1.1, permitiendo al país posicionarse como la economía que presenta la mayor complejidad en los procesos productivos en sus exportaciones en comparación con las otras economías de América Latina. Destaca que, del total de exportaciones, 15% sean de bienes de alta tecnología (IMCO, 2019).

Análisis 

Si bien, es indudable los beneficios que ha obtenido la economía mexicana de la apertura comercial y, sobre todo, de la firma del TLCAN, también se debe hacer hincapié en la contraparte: la dependencia económica con Estados Unidos de América (EUA). 

Esta situación no solo se refleja en que 77% de las exportaciones sean con destino al país vecino y principal socio comercial, sino a la sincronización de los ciclos económicos de México con la economía estadounidense. Esto provoca que, en tiempos de bonanza económica en EUA a México no le vaya del todo mal, pero en los momentos de caída del ciclo económico estadounidense, la economía mexicana se vea especialmente afectada.

Esta sincronización tiene mayor fuerza en las economías estatales de la región fronteriza del país. Estos estados que han sido los triunfadores dentro de las dinámicas de economía abierta son los que presentan una mayor vinculación del desempeño de la economía estadounidense 

Factor COVID-19

Ante el nuevo escenario económico que se ha generado debido a las acciones de confinamiento para enfrentar al COVID-19, impactando de forma severa a las manufacturas y a las cadenas de suministro por el paro total de la actividad económica, instituciones internacionales pronostican una recesión económica con tintes de depresión, la denominada crisis “El Gran Confinamiento”. 

Debido al “Gran Confinamiento”, el Banco Mundial pronostica que el crecimiento del PIB para el 2020 de EUA será de -6.1%; mientras que para México calcula una caída del -7.5 por ciento. Estos pronósticos confirman los tiempos difíciles en la economía de ambas naciones, en el que la principal variable que reflejará esto serán las exportaciones (Banco Mundial, 2020).

Las exportaciones de México se concentran en dos subsectores industriales: fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos y la fabricación de equipo de transporte. Estos representan 64.9% del total de las exportaciones. 

La integración de las cadenas de valor entre México y EUA, y su dependencia productiva, se reflejan en el subsector de fabricación de equipo de transporte, el cual agrega a la industria automotriz. La especialización en la producción de partes y el ensamble de autos es la prueba más palpable de la integración productiva de ambas naciones. 

Si las dinámicas de la economía internacional y de las economías de los países se han visto afectadas por la pandemia, en especial la industria automotriz ha enfrentado tres choques: el cierre de las fábricas, la disrupción de las cadenas de suministro y un colapso de la demanda. Estas afectaciones están provocando impactos multiplicadores negativos en las economías mexicana y estadounidense por los efectos de arrastre y propulsión, debido al papel de la industria automotriz como impulsor del crecimiento económico. Por esto, que la recuperación de esta industria sea esencial no solo para el crecimiento económico, sino para la generación de empleos de calidad en ambos países (OIT, 2020). 

Retos de la Industria De Exportación y Maquiladora (IEM)

El primer reto que enfrentó la IEM fue el reconocimiento del gobierno federal mexicano dentro de las actividades esenciales. Si bien, en un primer momento las autoridades pertinentes llevaron a cabo cierres de la IEM, por intervención de los directivos de las IEM en EUA, y de senadores estadounidenses, se ha logrado una reapertura con un plan de prevención del contagio. 

Esta presión diplomática por parte de EUA permite confirmar lo que las estadísticas de exportaciones de México revelaban: la dependencia de las fábricas estadounidenses de los bienes manufacturados en el país. Esto conlleva al siguiente reto: ¿cómo la IEM podría convertirse en el eje de desarrollo de empresas mexicanas?

La gran asignatura pendiente de la economía mexicana ha sido lograr el encadenamiento de las IEM con empresas locales. Aunque pudiera parecer un momento inoportuno para rescatar esta idea, la coyuntura económica que está generando el COVID-19, resulta el mejor momento para replantear retos y oportunidades que permitan a la economía mexicana amortiguar la recesión y generar un mejor escenario de crecimiento post-pandemia. 

Asimismo, el siguiente reto llegará en el corto plazo, ya que en julio de este año entrará en vigor el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), popularmente conocido como TLCAN 2.0. Esta nueva etapa instalará los nuevos incentivos en la integración económica de EUA y México. Si bien, no generará nuevos ganadores territoriales, el T-MEC podría servir para fortalecer y/o cambiar las dinámicas de los estados fronterizos manufactureros.  

Conclusiones

El actual escenario que enfrenta la economía mexicana es especialmente crítico, ya que el sector de la industria automotriz está seriamente afectado por las medidas de contención del COVID-19 y la caída de demanda del sector. Sin embargo, dentro de este escenario existen áreas de oportunidad que puede aprovechar el país, como la certidumbre que proveerá la entrada en vigor del T-MEC, la capacidad de atraer IED productiva y, sobre todo, el desarrollo de una visión de encadenar la economía mexicana a la IEM, con el objetivo de generar empresas mexicanas que sean proveedoras de las importaciones de bienes intermedios del país, lo cual, sin duda alguna cambiaría la perspectiva de crecimiento y desarrollo económico de México. 


Alejandrina Barajas Ramos es Maestra en Economía Aplicada por El Colegio de la Frontera Norte (COLEF). Actualmente es profesora de las materias de Economía y Economía Internacional a nivel licenciatura y es investigadora del Centro de Investigación Económica del Noroeste (CIEN) de CETYS Universidad. 

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