El gran confinamiento y el entorno laboral de los jóvenes en México. Algunas alternativas.

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Hablar de las condiciones laborales en México en pleno pico de la pandemia del Covid-19, se presenta como un hecho arriesgado ya que, ante la falta de crecimiento económico ocasionado en buena medida por las restricciones de movilidad y por el cese de actividades no esenciales, se pudiera pensar que, el interés más importante está en atender de manera prioritaria, tanto la crisis de salud así como la reactivación de los centros de trabajo, y pasar por alto, otros escenarios que construyen o destruyen futuros, como es el caso de los jóvenes y su participación en la economía de un país.

El escenario del gran confinamiento como lo denominó el Fondo Monetario Internacional (FMI), ha provocado un estancamiento económico observado a nivel global, que ha traído como consecuencia una fuerte reducción en el intercambio de bienes y servicios así como el impacto de un descenso sin precedente de los precios del petróleo y otras materias primas. (Mühleisen, M., Klyuev, V., & Sanya, S. 2020). Asimismo, la calificadora Moody´s pronosticó en el mes de abril, una reducción en el crecimiento económico de México del 7% para el cierre del 2020, así como pocas expectativas de crecimiento para el 2020, situaciones que en su conjunto evidencian la necesidad de dirigir los esfuerzos, hacia actividades que ayuden a contrarrestar la caída económica en el corto y mediano plazo. 

Impacto en el desempleo.

Ante este panorama, es necesario hablar del contexto de desempleo que se vive en la actualidad, de acuerdo con datos del observatorio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en su estudio El COVD-19 y el mundo del trabajo, publicado el 27 de mayo del 2020, la pandemia ha afectado el total de horas trabajadas, disminuyendo un 4.5%, equivalente a una pérdida de 130 millones de empleos de tiempo completo en el mundo que, para el segundo trimestre del año en curso pronostica una reducción de horas trabajadas del 10.5% en relación a su período anterior, representando la caída de 305 millones de empleos de tiempo completo a nivel global.

Por otro lado, en enero 2020 la OIT pronosticó aproximadamente 172,000 personas desempleadas en México, con un incremento en el desempleo para el 2021. A través del reporte Perspectivas sociales y del empleo en el mundo. Tendencias 2020 emitido por la OIT, se pronostica una tasa de desocupación del 3.7 % para el 2020 y de 4.1% para el 2021, sin embargo, la realidad superó al pronóstico, en el caso de México, el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (EQUIDE), en su esfuerzo por comprender el impacto de la pandemia en el país, lanzó la Encuesta de Seguimiento de los Efectos del COVID en el Bienestar de los Hogares Mexicanos, en donde arroja que para la primera quincena de abril 2020, la tasa de desocupación fue de 10.8% en población de 18 años o más, que equivale entre 5.2 y 8.1 millones de personas sin empleo, significativamente mayor a la tasa de desempleo observada en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) que registra un 3.3% y la propia organización internacional. 

Entorno laboral de los jóvenes en México.

Ante la complejidad del ambiente económico, dejar de lado en el análisis la participación de otros grupos de la población sería una omisión de peso, tal es el caso de los jóvenes en México que, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía suman más de 30 millones 600 mil (INEGI, 2020), grupo formado por personas menores de 29 años que se encuentran en edad de trabajar y que de acuerdo al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), registró una caída anual en el empleo de 6.8%, que corresponde a la pérdida de 375, 714 plazas, de 685, 840 despidos netos registrados ante la institución en los meses de marzo y abril del 2020, que forma parte del 13.6% del desempleo juvenil global, de acuerdo a la OIT en su reporte Global Youth Report 2020.

Aunque los datos de desempleo presentan variaciones en cuanto a sus porcentajes de desocupación, en lo que sí son concurrentes es que, todos presentan una tendencia a la baja en relación al crecimiento económico y una tendencia a la alza en cuanto a desempleo, sobre todo en aquellos sectores económicos que requirieron detener su actividad económica durante el confinamiento, impactando así no solo a adultos, sino también a jóvenes que se encontraban laborando o bien, estaban a punto de entrar a la fuerza laboral, provocando situaciones de vulnerabilidad e incertidumbre laboral en el siguiente paso.


Algunas alternativas

Durante este período de crisis sanitaria, económica, y de desempleo es importante el planteamiento ¿cómo mejorar el entorno laboral de los jóvenes durante y posterior a la pandemia? ¿qué tipo de trabajos prevalecen en el regreso gradual a la normalidad? ¿en qué condiciones se encuentran los lugares de trabajo? ¿cuántos de estos, están dispuestos a contratar jóvenes con poca experiencia? ¿cuáles de las ofertas de trabajo contemplan ofrecer seguridad social a los jóvenes? Por más contradictorio que parezca, esta situación de crisis también representa oportunidades para el desarrollo profesional y personal.

Cuatro de las alternativas para jóvenes en este momento,  que contribuirán a repeler el desempleo y la obsolescencia laboral serán: 1) Aprender; 2) Innovar; 3) Emprender y 4) Resistir. Para hacer frente a esta situación será necesario entrenarse para desarrollar resiliencia como competencia para el trabajo así como, para adaptarse mejor y más rápido a las condiciones variantes de contexto, es decir, capacitarse para hacer frente a condiciones de incertidumbre. 

Muchas asignaturas quedan pendientes en el mercado de trabajo para los jóvenes, el escenario es complejo para todos los sectores sin embargo, conviene asumir de manera solidaria la incorporación de los jóvenes a la vida laboral, los lugares de trabajo tienen la obligación de rediseñar los espacios de trabajo para ofrecer vacantes más atractivas y entornos de trabajo más orgánicos, menos agresivos y más contextualizados a lo que los jóvenes esperan, construir espacios de trabajo que integren, construyan para la innovación e incorporen a su fuerza de trabajo en procesos de mayor impacto. Solo en el rediseño de los espacios de trabajo es que podrán incorporarse todas las voces, es en ese momento en donde el mosaico generacional hará la diferencia.


La Mtra. Lorena Santana Serrano es Docente de tiempo completo del Colegio de Administración y Negocios de CETYS Universidad.

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