Descansar sin culpa: El valor del ocio estratégico

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Descansar no significa dejar de ser una persona comprometida o productiva. El descanso es una inversión en nuestra salud mental, explica Experta CETYS

En una sociedad donde mantenerse ocupado suele relacionarse con el éxito, aprender a detenerse puede convertirse en todo un desafío. Entre trabajo, estudio, ejercicio, compromisos sociales y la constante conexión a dispositivos digitales, el descanso suele quedar relegado hasta que el cansancio obliga a hacer una pausa.

cetysSin embargo, descansar no debe entenderse como un premio ante las obligaciones, sino como una necesidad para el bienestar. Así lo explicó la Dra. Ibza América García León, Coordinadora de la Lic. en Psicología Clínica de CETYS Universidad Campus Mexicali, quien destacó la importancia de incorporar pausas de manera consciente a través del llamado ocio estratégico.

“Descansar no me va a hacer una mala persona, no me va a hacer alguien menos competente. Es algo necesario para poder realizar nuestras actividades diarias”, señaló.

De acuerdo con la docente, la dificultad para descansar puede estar relacionada con creencias que se adquieren desde edades tempranas y que hacen que la productividad constante parezca una obligación. Aunque la productividad y establecer metas no son negativos, el problema aparece cuando los logros se convierten en la principal medida del valor personal. 

Mantenerse en un estado de alerta permanente puede favorecer el estrés y afectar el bienestar y la calidad de vida. “Nuestro cerebro no está diseñado para mantener un estado de alerta todo el tiempo. Necesitamos alternar entre momentos de activación y recuperación para mantener nuestro bienestar”, explicó.

No toda pausa significa descanso

Cambiar de actividad tampoco significa necesariamente descansar. Pasar del trabajo o estudio al teléfono celular, revisar redes sociales o responder mensajes continuamente puede ser otra forma de mantenerse activo.

Para identificar si una actividad realmente funciona como descanso, la Dra. García propone una pregunta sencilla: ¿cómo me siento después de realizarla?. Si una actividad genera mayor calma, energía o bienestar, puede estar contribuyendo a una recuperación efectiva. Por el contrario, si produce más ansiedad, saturación o cansancio, es necesario replantearla.

Mencionó que el descanso también debe entenderse de manera integral. Además del descanso físico, relacionado con el sueño y la recuperación corporal, existen el mental, que permite disminuir la sobrecarga de información; el emocional, que requiere espacios para expresar lo que sentimos; el social, que implica equilibrar la convivencia con momentos de soledad; y el sensorial, que consiste en reducir estímulos como ruido, pantallas y notificaciones.

Para quienes están acostumbrados a tener agendas llenas, la recomendación es comenzar gradualmente. Incorporar pequeñas pausas durante el día, realizar ejercicios de respiración, caminar o aprovechar espacios de convivencia sin el teléfono son pequeñas acciones que pueden convertirse en hábitos.

La Experta CETYS subrayó que la tecnología también necesita límites. La conexión permanente es otro de los obstáculos para descansar. Mensajes, correos electrónicos, redes sociales y notificaciones pueden generar la sensación de que siempre debemos estar disponibles.

Asimismo, sugirió utilizar la tecnología de manera consciente, estableciendo momentos de desconexión y reduciendo las notificaciones, especialmente al despertar y antes de dormir. También destacó la importancia de mantener horarios regulares de sueño para favorecer la memoria, la regulación emocional y la recuperación física.

Es importante identificar las señales del cansancio, expresó la docente: Dificultad para concentrarse, irritabilidad, sensación de saturación emocional, pérdida de motivación, menor creatividad o percibir actividades cotidianas como excesivamente difíciles pueden ser indicios de que es necesario revisar los hábitos de recuperación.

Finalmente, la Dra. García destacó que descansar no significa renunciar a las metas personales o profesionales, sino generar las condiciones necesarias para alcanzarlas de manera sostenible.

“Descansar no significa dejar de ser una persona comprometida o productiva. Al contrario, el descanso es una inversión en nuestra salud mental, en nuestra capacidad de adaptación y en nuestra calidad de vida”, concluyó.

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