Crisis de los lagos Powell y Mead en EUA evidencia la vulnerabilidad hídrica de Baja California

No hay comentarios
cetys

 La disminución histórica de los niveles de los lagos Powell y Mead vuelve a poner en el centro de la discusión la vulnerabilidad hídrica de Baja California y la necesidad de actuar ante un escenario marcado por la sequía, el cambio climático, el crecimiento urbano y la dependencia del Río Colorado.

La crisis del agua en Baja California no es un escenario lejano. La reciente disminución de los niveles de los lagos Powell y Mead, dos de los principales embalses del sistema del Río Colorado en Estados Unidos, representa una nueva señal de alerta para una región que comparte una misma cuenca y enfrenta una creciente presión sobre sus recursos hídricos.

La Dra. Marisela Martínez Quiroz, académica de Ingeniería en Energías Renovables de CETYS Universidad Campus Tijuana, destacó que esta situación es de suma relevancia para Baja California, debido a que el Río Colorado constituye la principal fuente de abastecimiento de agua para el estado. Por ello, lo que sucede actualmente en los grandes embalses estadounidenses no puede entenderse únicamente como un problema del lado americano, sino como parte de una realidad hídrica binacional que impacta directamente a las comunidades, actividades económicas y ecosistemas de ambos lados de la frontera.

De acuerdo con información publicada por medios nacionales e internacionales, el lago Powell, ubicado en el Río Colorado entre Arizona y Utah, descendió aproximadamente 1.1 metros durante el último mes y alcanzó niveles considerados bajos y preocupantes para el suministro de agua y energía. Por su parte, el lago Mead, el mayor embalse de Estados Unidos y también alimentado por el Río Colorado, se ubicó alrededor de los 1,039 pies, siete metros por debajo del nivel registrado al inicio de 2026.

En conjunto, ambos embalses alcanzaron niveles que no se habían observado en décadas, en medio de una sequía excepcional en el oeste y suroeste de Estados Unidos.

Una advertencia que Baja California conoce desde hace años

Desde 2021, la Dra. Marisela Martínez Quiroz, investigadora y académica de CETYS Universidad en Tijuana, ha advertido sobre la necesidad de asumir la problemática del agua como una responsabilidad compartida entre ciudadanía, empresas, organizaciones de la sociedad civil y gobiernos.

“El incremento en el consumo, asociado al crecimiento de la población, junto con la reducción de los envíos de agua desde Estados Unidos, complica más el panorama para Baja California. Ante este escenario se requieren acciones integrales y promover un consumo racional del recurso”, señaló.

Un año después, en julio de 2022, la académica alertó que Baja California podía enfrentar una situación similar o incluso peor a la crisis de agua que en ese momento experimentaba Nuevo León. La combinación de falta de lluvias, bajos niveles de almacenamiento, crecimiento poblacional y una cultura insuficiente de cuidado del agua podía generar una situación cada vez más compleja para el estado.

La Dra. Marisela Martínez Quiroz, Profesora de Tiempo Completo, investigadora de la Escuela de Ingeniería en CETYS Universidad Campus Tijuana.

El crecimiento de las ciudades incrementa el problema

La escasez de agua no depende exclusivamente de la cantidad de lluvia o de los niveles de las presas. Otro de los retos para Baja California es el crecimiento urbano.

En 2022, la académica de CETYS Tijuana reflexionó que, mientras ciudades como Tijuana continúan creciendo, la cantidad de agua disponible no aumenta al mismo ritmo. El crecimiento vertical de la ciudad, la construcción de nuevos desarrollos habitacionales y comerciales y el aumento de la población generan una demanda adicional sobre un sistema hidráulico que enfrenta importantes retos de infraestructura.

“En diferentes sectores de las ciudades existen instalaciones que fueron construidas hace varias décadas y requieren mantenimiento y modernización. A esto se suman constantes fugas, que representan una pérdida hídrica que podría aprovecharse para atender otras necesidades. Por tanto, tenemos menos agua disponible, pero seguimos aumentando la demanda”.

El problema del agua en Baja California tampoco puede abordarse de manera aislada de California y del resto de los estados que dependen del Río Colorado. Esto significa que cualquier reducción significativa en los niveles de almacenamiento puede generar efectos en cadena: mayor presión sobre la distribución del agua, necesidad de implementar medidas de conservación, búsqueda de fuentes alternativas y posibles impactos económicos y sociales.

Para Baja California, la situación representa una llamada de atención adicional debido a su dependencia de esta cuenca.

La Dra. Martínez Quiroz ha señalado que el futuro del agua que corresponde a México del Río Colorado depende de diversos factores, entre ellos el cambio climático, las negociaciones entre México y Estados Unidos y los acuerdos de conservación. Planificar el suministro como se hace actualmente ya no es suficiente. Las ciudades y las instituciones responsables de administrar el recurso necesitan considerar escenarios de mayor incertidumbre y prepararse para periodos prolongados de escasez.

Por ello, la cooperación binacional será cada vez más importante.

cetys

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *