Ya no se trata solo de recomendar “lo más popular”, sino de construir un feed único que se actualiza en tiempo real según su comportamiento, menciona Experta CETYS
Vivir en una burbuja no solo se refiere a estar aislado de la realidad del mundo físico, también hace alusión a un filtro en el entorno digital que impulsa algoritmos de personalización, en las consultas hechas en Internet, los cuales pueden limitar una diversidad de temas, fuentes e información desconocida por el usuario, lo que desde una tenor formativo, sugeriría que no le permite al usuario aprender más allá de lo que ya conoces, pero sí, profundizar al respecto.
“Se convierten en un filtro invisible personal que funciona sin preguntarnos, lo que podría parecer, a percepción de algunos usuarios una ventaja porque “ya te conoce y te brinda resultados como lo necesitas”, la realidad, y desde otra perspectiva, pudiera limitarnos de una diversidad de temas, fuentes e información desconocida por el usuario, ya que solo ofrece contenido similar al que consumió en navegaciones previas”, mencionó la Dra. Gabriela Navarro Espíritu, Coordinadora de Educación Digital de CETYS Universidad.

Qué es la burbuja digital
La información generada por los algoritmos de plataformas digitales, por ejemplo, redes sociales, motores de búsqueda o plataformas de recomendación entre otros, muestran al usuario principalmente contenido alineado a sus gustos, intereses y creencias registradas con anterioridad. La Experta CETYS, explicó que este fenómeno social y digital fue documentado por primera vez en el libro The Filter Bubble escrito por Eli Pariser en el año 2011, donde se dice que los algoritmos de diversas plataformas personalizan contenido basándose en el historial de búsqueda, preferencias e interacciones del usuario.
El Ing. José de Jesús Valenzuela Fraijo, Coordinador de Tecnología Educativa de CETYS Universidad, señaló que se tendría que hablar de dos momentos en la evolución de las tecnologías de IA, antes y después de ChatGPT, momento en el cual las tecnologías de IA, específicamente la IA Generativa, provocaron que el tema volviera al centro de atención. “Entonces, la pregunta más adecuada sería: ¿Influyen los algoritmos y las herramientas de IA en la personalización del contenido que vemos todos los días en redes sociales, buscadores y plataformas digitales?”
Los algoritmos y la inteligencia artificial (IA) moldean el contenido que ofrecen a diario, estos sistemas en línea mediante el análisis masivo de datos (historial de navegación, interacciones, ubicación y preferencias) predicen y muestran información altamente relevante en sus respuestas. Plataformas como Netflix, Spotify, TikTok o YouTube, ya utilizan sistemas de recomendación basados en IA para analizar qué ves, escuchas o descartas, y a partir de ahí sugerirte contenido ajustado a las preferencias de cada persona. “Ya no se trata solo de recomendar “lo más popular”, sino de construir un feed único que se actualiza en tiempo real según su comportamiento” manifestó la Dra. Navarro Espíritu .
“Hablando ahora de Inteligencia Artificial Generativa, este fenómeno de la “burbuja digital” en el sentido de recomendación algorítmica de contenido no aplica en primera instancia a los chatbots de IA, ya que el fin de los Large Language Model (LLM), base de los servicios como ChatGPT, Gemini, Claude y otros, es producir nuevo contenido dentro de un espacio conversacional cerrado; no obstante, aprovechando su popularidad y nuevas formas de interactuar con otras tecnologías en el internet, se han convertido en un mecanismo muy poderoso para manejar contenidos” aclaró el Ing. Valenzuela Fraijo, Experto CETYS.
Consecuencias de vivir en la “burbuja digital”
Al estar dentro de esta “burbuja digital”, explicó la Dra. Gabriela Navarro Espíritu, los contenidos que se presentan refuerzan las creencias preexistentes y no presentan puntos de vista contradictorios, creando un posible aislamiento intelectual o cámara de eco, ya que no es necesario leer, procesar o descartar entre diversas ideas, creencias, opiniones o convicciones. Por lo que, delegar excesivamente estos procesos cognitivos a las tecnologías, pudiera generar en algunos usuarios y bajo ciertas condiciones, “deuda cognitiva”, es decir, cuando dicha delegación reemplaza el esfuerzo intelectual necesario que se requiere para aprender y fortalecer nuestro pensamiento crítico.
Cómo evitar la burbuja
Para mitigar estos efectos, se requiere alfabetización digital crítica, es decir, mantener una comprensión reflexiva que permita determinar si el contenido recibido presenta sesgos algorítmicos, manipulaciones o si es necesario buscar versiones alternativas. Lo que llevará a pasar de ser consumidores pasivos a activos (o prosumidores), es decir, ciudadanos informados a través del entorno digital que cuestionan el contenido que reciben. Por otra parte se debe evitar la polarización de ideas; el aislamiento social por la desconexión con las cuestiones que ocurren en la sociedad; datos de entrenamiento limitados para la IA entre otras consecuencias.

“Es necesario aclarar, que si bien, esto no está en nuestras manos, si podemos tomar acciones que permitan “reventar” la burbuja digital, reduciendo con ello su impacto y con la intención de fomentar una visión más amplia e informada de la realidad” agregó la Experta CETYS.
Desde el aspecto técnico, el experto Ing. José Valenzuela, se recomienda semana tras semana borrar historiales de navegación, desactivar cookies, navegar en modo incógnito, alternar buscadores (por ejemplo, Duckduckgo y Brave), no bloquear quienes piensan diferente en sus redes sociales, consultar intencionalmente contenido que desafíe las propias creencias del usuario, aplicar el pensamiento crítico para no aceptar la información automáticamente (evaluar y cuestionar).
También menciona que una buena práctica es dividir el tiempo y funciones entre dispositivos, por ejemplo, redes sociales fuera de los dispositivos móviles y sólo en un dispositivo en casa o viceversa. Otra práctica recomendable es activar perfiles distintos en el navegador, el propósito es dividir las funciones del trabajo, redes sociales, finanzas personales, escuela, compras en línea en distintos perfiles, lo cual permite división de contenidos y obliga a la mente a discernir qué tipo de información recibe; al mismo tiempo que refuerza la privacidad.
Así mismo, aclara el experto que para evitar la “cámara de eco” en IA generativa, se debe de utilizar distintos modelos de lenguaje y aprender a administrar el contexto es lo más recomendable:
1.- Crear carpetas o proyectos diferentes dentro de su Chat favorito si este lo permite.
2.- Utilizar distintos modelos de lenguaje, inclusive del mismo proveedor.
3.- Revise y utilice servicios de IA que favorezcan la privacidad.
4.- Use modelos locales si su equipo de cómputo se lo permite.
En definitiva, cambiar o aplicar alguna vez estas acciones técnicas y de hábitos de consumo, no cambia mucho el resultado, el proceso debe realizarse constantemente porque la resistencia del algoritmo será aún más densa si no se acompaña de un esfuerzo constante de pensamiento crítico y por el deseo de la diversificación activa de fuentes. “El primer paso para reventar esta burbuja digital, ya se está dando al ser consciente que todos y todas estamos implícitos en ella” finalizó la Dra. Gabriela Navarro Espíritu.

