Un mejor futuro depende de nosotros

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Hoy día vivimos en un mundo que nos exige estar a la vanguardia, pendientes de nuevas tecnologías, tendencias, informados del acontecer mundial, esto implica ser proactivo, identificar qué podemos hacer por nuestras comunidades, cómo ser agentes de cambio, cómo coadyuvar a un mejor lugar para vivir.

¿Cuántos de nosotros realmente nos damos el tiempo para estar informados?, ¿cuántos de nosotros nos detenemos a reflexionar si estamos llevando a cabo aquello que más nos gusta, aquello que nos llena, que nos hace felices? Si partiéramos de esta reflexión, la mayoría de nosotros tendríamos ya nuestra propia empresa, estaríamos estudiando una nueva carrera, practicando algún hobby, incluso viviendo en otro país.

Si esto lo llevamos a la arena de los negocios, ¿cuántas personas toman la decisión de perseguir un sueño?, ¿de hacer realidad alguna idea? ¿Qué pasa con los emprendedores en México? Las cifras avanzan lentamente, los esfuerzos de gobierno e instituciones educativas siguen vigentes, pero no aumentan en la medida que se espera.

Si nos enfocamos al género, las cifras son menores, si bien existen mujeres emprendedoras, los porcentajes son pequeños, 36.8% de los nuevos negocios en los Estados Unidos fueron aperturados por mujeres (Simon, 2015). Alrededor del mundo, las mujeres están iniciando su propio negocio en cantidades récord, pero las razones del porqué lo inician son diferentes a las de los hombres (Lituchy & Reavley, 2004; Reavley & Lituchy, 2008). Aun cuando hay mujeres emprendedoras, el porcentaje es reducido (Simon, 2015) .

Existe poca investigación en México sobre los desafíos a los que una mujer se enfrenta al momento de iniciar un negocio, así como durante la puesta en marcha del mismo. Sin embargo, de acuerdo con estudios conducidos por el Banco Mundial (2016), existe una evidencia fuerte de que el emprendimiento por parte de mujeres tiene un impacto positivo en términos de desarrollo social y económico, ya que éstas contribuyen notablemente al crecimiento económico y reducción de la pobreza, independientemente de los obstáculos que enfrentan, como puede ser la falta de capital o restricciones sociales.

Estos hechos nos deben llevar a la reflexión, a identificar qué estamos haciendo por empoderar a niños y jóvenes a que sean agentes de cambio, qué hacemos desde nuestras casas, desde la academia, desde el sector empresarial, desde el gobierno.  En la medida que todos nos veamos como un equipo, empezaremos a tener resultados diferentes.

Cuando nuestros jóvenes empiecen a visualizarse como jugadores activos, cuando se vean en las grandes ligas, cuando identifiquen que pequeñas acciones pueden hacer la diferencia, en ese momento podemos empezar a pensar que tendremos un país diferente, que estamos construyendo juntos para un mejor mañana.

¿Cómo iniciamos?  Si tenemos la oportunidad de trabajar o convivir con jóvenes, tratemos de acercarlos con empresarios para que éstos compartan sus experiencias, brindémosles la oportunidad de visitar y conocer qué hacen las empresas que llevan a cabo actividades a nivel internacional, veamos la forma de conectarlos con personas que eventualmente pueden llegar a ser sus mentores, fomentemos en ellos el voluntariado.  Todo esto suma, suma a su desarrollo profesional, suma a su crecimiento; pero lo más importante, los lleva a ser personas íntegras, a ver en el esfuerzo de los demás un claro ejemplo de que las metas se pueden lograr, de que los sueños pueden hacerse realidad…

El platicar con jóvenes durante sus clases, con mujeres emprendedoras al investigar qué las condujo a iniciar su propio negocio, con empresarios al tener una reunión de trabajo, con padres de familia en su primer acercamiento a la universidad, identifico que todos tienen un objetivo en común:  dejar huella.  Dejar huella a través de su esfuerzo, de su trabajo, de sus hijos, de un emprendimiento, de una mejor comunidad, de un mejor país.

Ojalá que el objetivo de todos nosotros sea dejar huella, dejar este mundo mejor de como lo encontramos, promover y provocar el cambio a través de nuestras acciones, que sea la suma de estas pequeñas acciones lo que nos lleve a visualizar un mejor futuro.


Autor: Diana Esther Woolfolk Ruiz

Doctorado en Administración con concentración en Administración Estratégica.

Cargo: Directora de la Escuela de Administración y Negocios del campus Internacional Ensenada

Áreas de interés:
*Administración estratégica.
*Planeación estratégica.
*Emprendedores.

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