Las manos de Javier Hernández Montañez

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Cabizbajo, con el rostro apoyado sobre su mano derecha. Torso desnudo, y cortos pantaloncillos. Descalzo, pensativo. Un niño. Un hombre. Una visión; una escultura y un escultor. Esta es la obra de Javier Hernández Montañez.

Desde hace 56 años el Sistema CETYS se ha caracterizado por buscar el acercamiento entre los principales exponentes de las distintas disciplinas artísticas y la comunidad en general. Tal es el motivo por el cual la Dirección de Asuntos Estudiantiles, por medio del Departamento de Difusión Cultural, CETYS Universidad lleva a cabo la exhibición Hermont Esculturas: Piezas de gran formato, del artista plástico, hidrocálido de nacimiento y cachanilla de corazón.

Una vida de contrastes:

Nacido el 16 de febrero de 1945, el escultor recuerda con una sonrisa la escasez solo aparente a medida que crecía, difícil de percibir en una infancia dividida entre trenes, periódicos repartidos, béisbol con amigos y vespertina contemplación de golondrinas sobre calles mojadas.

Hernández puntualiza que tal fue el origen del objeto de su creatividad y su enfoque al arte.

Tras un periodo de labor exhaustiva en su tierra natal, apenas cumplidos los dieciocho años, el joven artista tomó la difícil decisión de dejar su hogar y venir a una Mexicali sorprendentemente lluviosa y poco urbanizada.

Fue aquí donde tuvo contacto cercano con su primer elemento: el barro.

En el instante que tuvo esa sustancia en sus manos, supo la manera en la que había de modelar su vida; sabía tener una necesidad de expresión y varios lenguajes para detonarla.

La complejidad de un escultor

Si bien no fue una tarea fácil, al grado de precisar la creación su propio taller a mediados de los ochenta para alcanzar tal fin, esto enriqueció su vida al grado de trascender carencias o tristezas mediante la gaya pluma, la talla y la forja.

“El elemento tan solo aguarda a la forma”, comenta, sin perder su afable sencillez, mientras evidencia su destreza creativa y avanza la descripción sobre la totalidad de su obra, sus deseos de ampliarla y su afición por Giacometti y Zúñiga; próceres innovadores de la escultura.

Para el artista, cada proyecto es una oportunidad de cambiar y renovarse en técnica, estilo y materiales. Hoy en día, lejos del fango primordial, las piezas, tan durables como su ingenio, se componen de resina que altiva resiste el paso de los elementos e inconsciente inspira a los caminantes.

CETYS se congratula en exhibir esta colección de diez obras de tamaño natural que contribuyen a la formación integral de los estudiantes de la Institución a través de la sensibilización hacia las distintas expresiones artísticas, incluso a la más “bella y olvidada”, en palabras de Hernández: la escultura.


Autor: Aldo Sainz, estudiante de la Licenciatura en Derecho y becario en el Departamento de Comunicación y Relaciones Públicas de CETYS Universidad, Campus Mexicali.

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