Esperar, aburrirse y tolerar la frustración también son habilidades que se aprenden y practican, destaca Experta CETYS
Hubo una época en la que esperar era parte del entretenimiento: los comerciales interrumpían un programa y los capítulos de una serie llegaban una vez por semana. Hoy, plataformas de streaming, redes sociales y contenidos digitales permiten pasar de un capítulo a otro, de un video a otro o de una canción a otra prácticamente de manera inmediata.
Para la Dra. Elisa González, psicóloga del área Psicopedagógica de la Preparatoria CETYS Universidad Campus Mexicali, estos cambios no significan que la tecnología sea negativa, pero sí han reducido algunas de las oportunidades cotidianas para practicar la espera, el aburrimiento y la tolerancia a la frustración.
“La tecnología es maravillosa, pero podríamos estar practicando menos la espera. La espera, el aburrimiento y la tolerancia a la frustración también son conductas que se aprenden y se practican”, señaló la docente.
Desde la perspectiva del psicólogo B. F. Skinner, la especialista explicó que anteriormente muchas experiencias estaban asociadas con recompensas que no llegaban de inmediato: había que esperar los comerciales, el siguiente capítulo o incluso la próxima edición de una publicación. Actualmente, la tecnología permite obtener estímulos y respuestas con mayor rapidez.
Esta inmediatez puede influir en las expectativas que desarrollan niñas, niños y adolescentes frente a la espera. La Dra. González destacó que no se trata de regresar al pasado ni de eliminar las pantallas, sino de recuperar espacios en los que sea posible experimentar el aburrimiento y aprender a permanecer ante una situación incómoda.
Apoyada en la Psicología Positiva de Martin Seligman, agregó que, el bienestar no significa sentirse bien todo el tiempo, sino también desarrollar fortalezas como la perseverancia, el autocontrol, la resiliencia y la capacidad para afrontar emociones incómodas.
El aburrimiento también tiene un propósito
Para la Experta CETYS, uno de los espacios que más se han reducido es precisamente el del aburrimiento. Ante cualquier momento de espera (en una sala, durante un trayecto o mientras llega la comida) el celular suele convertirse en una alternativa inmediata para evitarlo.
Sin embargo, permitir que niñas, niños y adolescentes se aburran puede abrir espacio para la creatividad y la resolución de problemas. “No pasa nada que estés sentado en el sillón mirando la pared. Algo se le va a ocurrir, se va a poner creativo”, resaltó.
Por ello, recomendó a las familias no resolver inmediatamente cada situación de frustración ni buscar entretener a los menores en todo momento. Actividades como leer, pintar, armar rompecabezas o participar en dinámicas que requieran tiempo y constancia pueden convertirse en oportunidades para desarrollar perseverancia.
La Dra. González subrayó que sentirse incómodo no significa que algo esté mal. Por el contrario, aprender a permanecer ante pequeñas frustraciones permite desarrollar herramientas de autorregulación que serán necesarias durante otras etapas de la vida.
En una época donde casi todo está disponible al instante, recuperar esos momentos de espera puede ser una forma sencilla de ayudar a las nuevas generaciones a desarrollar perseverancia, autonomía y tolerancia a la frustración.
“La autorregulación no se aprende cuando todo está disponible inmediatamente. Se aprende en esos pequeños momentos en los que queremos algo y comenzamos a apreciar la espera”, concluyó.

