Cuando una marca conecta con emociones profundas y recuerdos positivos, la relación con el consumidor se fortalece, menciona Experto CETYS
La fiebre de las estampas del Mundial 2026 ha llegado a toda clase de público: niños, adultos e incluso a aquellos que no se consideran tan fanáticos del deporte. Para el Dr. Bardo Agustín Limón Félix, Coordinador Lic. Mercadotecnia Estratégica de CETYS Universidad Campus Mexicali, este fenómeno, más allá de una moda, se debe a que el consumidor no está comprando únicamente estampitas; están comprando experiencias, emociones, convivencia y recuerdos.
“No se trata solamente de completar un álbum, sino de todo lo que ocurre mientras se intenta lograrlo: conseguir las estampitas, abrir sobres con emoción, encontrar una repetida, negociar intercambios, compartir avances con amigos o familiares y vivir pequeñas victorias constantes” mencionó el Experto CETYS.
No compramos papel: compramos experiencias
Actualmente podemos encontrar distintos ejemplos de estas experiencias, uno de ellos son las figuras como los Labubus o Sonny Angel, en las que puedes adivinar cual saldrá. Causando distintas emociones en el consumidor.

El Dr. Limón Félix, señala que en mercadotecnia cuando una marca conecta con emociones profundas y recuerdos positivos, la relación con el consumidor se fortalece. “La nostalgia funciona porque nos conecta con valores, emociones y momentos felices asociados a la infancia, la familia, la convivencia y el sentido de pertenencia”.
Algo importante es entender que las personas no siempre compran solamente para resolver necesidades funcionales. En muchos casos compramos para sentir, pertenecer, convivir o recordar. El valor percibido deja de estar en el objeto y se traslada a la experiencia emocional y social que éste genera.
El poder de las pequeñas recompensas
Otra pregunta que hay que hacerse es ¿Por qué actividades aparentemente tan simples generan tanta satisfacción? Desde el comportamiento del consumidor, esto sucede porque los seres humanos disfrutamos avanzar cuando las metas parecen alcanzables. “Abrir un sobre, encontrar una estampita y pegarla parece algo sencillo, pero emocionalmente tiene una gran carga simbólica”.
Aquí aparece un concepto importante explicado por Robert Cialdini: la escasez. Cuando algo parece limitado o difícil de conseguir, automáticamente aumenta el deseo por obtenerlo. Si una estampita es difícil de encontrar, el consumidor le otorga más valor y aparece una motivación mayor para seguir buscando.
Internet, nostalgia y el deseo de pertenecer
Otro cambio importante ha sido el papel de internet y las redes sociales. Antes, esta experiencia era mucho más local: ocurría en la escuela, la colonia o entre familiares y amigos cercanos. Hoy, plataformas como TikTok, Facebook, Instagram y YouTube han amplificado enormemente el fenómeno.
El Experto CETYS, comentó que las personas comparten avances, enseñan dónde encontrar estampitas, organizan intercambios, muestran logros y generan comunidades alrededor de una experiencia compartida. Las redes sociales no solo comunican que el producto existe; explican cómo participar, dónde conseguirlo y cómo vivir la experiencia.
Para el Dr. Limón Félix , el verdadero éxito de este fenómeno radica en la posibilidad de compartir emociones. Coleccionar estampitas no se trata únicamente de llenar un álbum; se trata de convivir, recordar, ilusionarse, competir sanamente y construir pequeñas historias con otros. Desde la mercadotecnia se podría decir que el producto importa, pero la experiencia emocional es lo que realmente hace que las personas vuelvan una y otra vez.

