Promoción Académica, la Vocación de transformar vidas

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Por: Carmen Lizeth Camacho Obeso, estudiante del Diplomado en Liderazgo para Directivos

En el ámbito educativo, el promotor académico o asesor educativo desempeña un papel trascendental para informar sobre programas académicos o el de apoyar en un proceso de inscripción.

Su verdadera vocación radica en acompañar, orientar y guiar a los aspirantes y sus familias en una de las decisiones más importantes de su vida: elegir el camino que definirá su proyecto profesional y personal.

Más que estrategias de atracción, es un acompañamiento centrado en la persona

Si bien, la labor del promotor implica generar estrategias de atracción, brindar información clara y ejecutar procesos institucionales, su función va mucho más allá. Se trata de acompañar al aspirante en su proceso de decisión, escucharlo activamente, comprender su contexto y servir como un puente entre sus aspiraciones y las oportunidades que la institución puede ofrecer.

Este trabajo requiere de un verdadero compromiso y responsabilidad con el otro, porque no solo se trata de persuadir o argumentar; implica orientar con ética, vocación de servicio y un profundo respeto por la historia personal de cada aspirante y su familia.

Un perfil integral, habilidades blandas y trabajo colaborativo

El promotor académico debe contar con un conjunto de habilidades blandas que le permitan desempeñar su función con profesionalismo y empatía. Entre ellas se destacan:

  • Comunicación efectiva
  • Asertividad
  • Trabajo en equipo
  • Disposición y apertura
  • Resiliencia
  • Capacidad de escucha
  • Gestión emocional

El promotor es el guía que los acompaña hasta concretar su inscripción, asegurando que su experiencia sea clara, grata, positiva y fluida.

Trato personalizado, cada aspirante es una historia distinta

Cada estudiante y cada familia viven realidades diferentes, con necesidades particulares y situaciones cambiantes. Por ello, el promotor académico debe ofrecer una atención personalizada, capaz de identificar las alternativas que respondan a cada caso.

Ante situaciones específicas, la sinergia institucional es indispensable. Departamentos como la Academia, Admisiones, Apoyos Financieros y Servicios Escolares se convierten en aliados estratégicos para construir soluciones integrales que permitan a los jóvenes continuar con sus estudios.

Un caso real que reafirma la importancia del trabajo en equipo

Recientemente atendimos el caso de un alumno que ya había completado su proceso de inscripción. Sin embargo, antes de iniciar las clases, su familia enfrentó una situación que parecía impedirle continuar sus estudios. El estudiante acudió al departamento para solicitar su baja.

Conociendo su interés genuino por seguir adelante, iniciamos de manera inmediata un proceso colaborativo entre distintos departamentos de la institución. Primero, comunicamos la situación al área de Apoyos Financieros y revisamos las posibles alternativas: becas, crédito educativo, ajustes en la carga académica, facilidades en trámites y documentación. La intención era encontrar una opción viable que aliviara la carga económica mientras la situación familiar mejoraba.

El día de la reunión, la familia fue atendida por el equipo especializado que se encontraba ya informado y sensible a la situación. Tras escuchar a detalle su caso, el área propuso alternativas que hicieron posible que el alumno continuara con sus estudios, adaptándose a una nueva realidad, pero sin renunciar a su proyecto profesional.

¿Qué lecciones aprendimos?

Este caso nos llevó a varias enseñanzas fundamentales como lo son:

  • La importancia de colaborar de manera efectiva entre departamentos.
  • El valor de trabajar con un objetivo común, que el alumno permanezca y tenga una experiencia significativa.
  • La corresponsabilidad institucional en cada decisión.
  • La trascendencia de escuchar activamente a cada familia, comprender su contexto y generar confianza.

Cada aspirante merece ser acompañado desde el respeto, la empatía y la convicción de que la educación transforma vidas. El promotor académico o asesor educativo con su vocación de servicio y su labor humanista, es una pieza clave en ese proceso.

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