El Super Bowl de la inteligencia artificial

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Por Dr. Bardo Agustín Limón Félix especialista en Mercadotecnia y Generación de Contenidos con IA, coordinador de la Lic. en Mercadotecnia Estratégica en CETYS Universidad.

Más allá del resultado en el emparrillado y de su espectáculo de medio tiempo, el Super Bowl LX pasará a la historia por una razón distinta: fue el primer gran evento deportivo donde la inteligencia artificial (IA) explotó como protagonista.

Dr. Bardo Limón

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Lo que se vio en el “super domingo” fueron comerciales creados parcial o totalmente con algoritmos, y una vitrina donde las grandes empresas tecnológicas exhibieron su poder, su visión de futuro y sus propuestas de valor frente a millones de espectadores. La publicidad dejó de girar en torno a celebridades, humor o nostalgia, para convertirse en una competencia entre plataformas, modelos de lenguaje y ecosistemas digitales.

Anthropic vs. OpenAI

Uno de los episodios más comentados del Super Bowl LX comenzó antes del partido. En noviembre, Anthropic anunció que llevaría al evento un mensaje directo: “Los anuncios llegan a la IA, pero no a Claude”, una crítica abierta a los planes de OpenAI de incorporar publicidad en ChatGPT.

Ese mismo mes, Sam Altman calificó el mensaje como “engañoso” en redes sociales. Durante el Super Bowl, OpenAI respondió con una estrategia distinta, mostrando a ChatGPT como una herramienta útil en la vida cotidiana. El cruce evidenció la competencia entre las grandes empresas de IA por confianza y legitimidad.

En el terreno creativo, Svedka marcó un hito al presentar el primer anuncio nacional producido primordialmente con IA. Titulado Shake Your Bots Off, el spot mostró a los personajes robóticos Fembot y Brobot bailando en una fiesta futurista. El proceso involucró generación visual, animación y entrenamiento de movimientos mediante algoritmos.

Aunque el proyecto fue celebrado por su rapidez y bajo costo relativo, la recepción fue dividida. Analistas creativos señalaron que la tecnología terminó convirtiéndose en el “plato principal”, desplazando la construcción emocional de marca. Algunos calificaron el resultado como carente de profundidad narrativa, reflejando uno de los riesgos actuales de la publicidad generada por IA.

IA con corazón

No todas las marcas apostaron por la controversia o la automatización. Varias demostraron que la IA puede integrarse de forma emocionalmente efectiva. Google obtuvo una de las mejores evaluaciones con su anuncio de Gemini, donde una familia utiliza la IA para diseñar visualmente su nuevo hogar. En lugar de presentar la tecnología como protagonista, el relato se centró en las personas. 

Otras campañas destacadas incluyeron a Amazon, con la participación de Chris Hemsworth, parodiando los temores hacia una IA “fuera de control” para promover Alexa+; Meta, mostrando el uso de gafas inteligentes con IA en actividades deportivas y Wix, con su sistema Wix Harmony para crear sitios web mediante conversaciones con IA. Estas propuestas coincidieron en un punto clave: la IA funcionó como apoyo creativo, no como sustituto de la narrativa humana.

Cuando la IA se vuelve infraestructura

La IA envió un mensaje claro: esta revolución apenas comienza. Fue una demostración contundente de hacia dónde se mueve la industria creativa. La IA está dejando de ser novedad para convertirse en una herramienta rutinaria en los procesos de producción publicitaria, creativa y audiovisual.

Imágenes, sonidos, video, comerciales, cine, televisión y radio están siendo impactados de manera directa por la IA. Lo más relevante no es su presencia, sino la velocidad con la que avanza. Esto, advierten analistas citados por TechCrunch, responde también a la presión financiera que enfrentan muchas empresas tecnológicas que buscan demostrar viabilidad, credibilidad y escalabilidad ante eventuales salidas a bolsa, lo que intensifica su competencia por escaparates globales.

No resulta arriesgado pensar que pronto presenciaremos la primera película de Hollywood realizada 100% con IA. Sin duda generará polémica, debate ético y resistencia, pero es un proceso que difícilmente se detendrá. Como ha ocurrido con otras revoluciones tecnológicas, el cambio no elimina mercados: los transforma. Habrá espacio para todos.

Estudios de Adweek y Yahoo Entertainment muestran que persiste un fuerte escepticismo del consumidor: solo una minoría en Estados Unidos percibe a la IA como positiva en el largo plazo. Esto obliga a las marcas a ser más cuidadosas en la forma en que integran y comunican el uso de esta tecnología. El éxito no provendrá de usar IA “por usarla”, sino de integrarla como un acelerador de ideas humanas, capaz de seguir generando confianza, empatía y conexión emocional. Cuando la tecnología se convierte en el mensaje principal, la narrativa se debilita.

Desde mi punto de vista, surge un fenómeno que marcará los próximos años: En el futuro podríamos ver la creación de un sello de garantía, un logotipo o una certificación que indique claramente: “Hecho por un humano”. Este distintivo no será un gesto romántico ni nostálgico, sino una necesidad práctica. Las producciones por IA serán tan realistas que darán lugar a confusiones, fraudes y nuevas formas de publicidad engañosa. Ante ese escenario, es muy probable que a nivel global se establezcan protocolos y normas para identificar el origen de cada producción, ya sea humana, artificial o híbrida. La legislación irá detrás, como casi siempre sucede.

 

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