En el deporte de alto rendimiento, la diferencia entre ganar o perder no siempre se define por lo evidente. Existen factores silenciosos que inciden directamente en el desempeño físico y mental de los atletas, y uno de los más determinantes es la hidratación.
De acuerdo con el Lic. Aldair Bueno Zamarripa, preparador físico de CETYS Universidad Campus Internacional Ensenada, la hidratación va mucho más allá de cubrir una necesidad básica del organismo: se trata de una herramienta estratégica que impacta en la resistencia, la capacidad de reacción, la toma de decisiones y la prevención de lesiones.
Una hidratación deficiente se manifiesta mucho antes de que aparezca la sed extrema. Según Bueno Zamarripa, con experiencia en competencias nacionales y entrenamientos diarios, los efectos negativos son multifactoriales, “se percibe en la disminución de la resistencia, en la velocidad de reacción y en cualquier tipo de reactividad”, explica el preparador físico.
Sumado a esto, existe una pérdida directa del foco de atención y de la agudeza en la toma de decisiones. Además, la irritabilidad y el cansancio prematuro son señales de alerta en competencias prolongadas o de alta intensidad, especialmente en climas extremos. Por ejemplo, como el de Mexicali; la pérdida de líquido es acumulativa y constante.
Uno de los puntos clave en la formación de los atletas es comprender que en ocasiones puntuales el agua por sí sola no siempre es suficiente. Bueno Zamarripa enfatiza la relación directa entre la falta de hidratación y la aparición de calambres musculares, vinculándolos a la carencia de minerales esenciales.
“Me refiero a minerales como los electrolitos: magnesio, potasio, calcio e incluso sodio. Son fundamentales y esenciales para el correcto funcionamiento muscular”, afirma. El preparador físico explica que estos elementos actúan como conductores que permiten que el cuerpo responda a las exigencias del entrenamiento sobre la duela o el campo.
Desde su experiencia, la educación del deportista es una tarea diaria. Bueno Zamarripa promueve la autonomía y la conciencia corporal, fomentando hábitos como portar siempre un termo personal para poder beber agua, siempre que se requiera y aprender a identificar señales tempranas de deshidratación: labios resecos, baja frecuencia de micción o sensación de fatiga anticipada.
“El agua constantemente es la que les va a estar regulando la temperatura y las contracciones musculares”, comenta el preparador físico, subrayando que la prevención es la mejor táctica para evitar que el cuerpo se rinda antes de tiempo.
Estrategia en competencia: Calidad sobre cantidad
Bueno Zamarripa señala que un error común en el deporte es la ingesta masiva de líquidos en momentos inadecuados. La recomendación técnica es clara: dosificación. Durante el juego, se sugieren porciones pequeñas de agua cada 15 o 20 minutos, aprovechando los tiempos fuera o muertos.
El objetivo es evitar la sensación de “estómago congestionado” o inflamación que podría entorpecer el movimiento. “Se trata de dar un sorbo de hidratación para poder estar en constante movimiento y entrar en condición, sin saturar el aparato digestivo”, precisa el especialista.
“No es lo mismo recomendar dos litros de agua a una persona sedentaria que a un deportista que entrena seis u ocho horas al día”, señala. Incluso el exceso de agua, sin una adecuada reposición de minerales, puede resultar perjudicial.
El preparador físico explica que, el proceso de recuperación post-partido es donde se suelen cometer los mayores errores. Aldair Bueno observa que muchos atletas optan por ingerir un litro de bebida isotónica de forma inmediata al finalizar.
“El cuerpo requiere reponer el desgaste fisiológico, pero esas bebidas deberían haber sido distribuidas o dosificadas durante la competencia”, advierte. La carga de azúcar y carbohidratos que contienen estos productos debe ser gestionada con inteligencia para que realmente contribuyan a la recuperación y no generen un desequilibrio metabólico tras el esfuerzo.
Con esta visión, la institución reafirma que un atleta bien hidratado no solo es más rápido y fuerte, sino también más inteligente y resiliente bajo presión.
Finalmente, recomienda el entrenador y preparador físico una receta recomendada para situaciones específicas en las que se necesite hidratación extra, evitando su consumo excesivo:
- 1 litro de agua
- ¼ ó ½ de cucharada de sal de mesa
- 2 a 4 cucharadas de azúcar o 2 cucharadas de miel
- 100ml de jugo de naranja o limón.

Lic. Aldair Bueno Zamarripa, preparador físico de CETYS Universidad Campus Internacional Ensenada.




