El deporte estudiantil y su perspectiva hacia el Mundial 2026

Lo que se espera mientras se desarrolla el evento deportivo más visto del mundo, después de los Juegos Olímpicos.  

 

Ha llegado a nuestra realidad la XXIII Copa Mundial Varonil que avala la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA). Y en esta ocasión, físicamente más cerca de lo común con tres federaciones organizadoras, 16 sedes, 48 selecciones nacionales y 104 partidos por disputar entre 11 de junio y el 19 de julio de 2026.

La pregunta inicial es: ¿Cómo llega esta oportunidad de ser anfitriones? Cada ocasión anterior en México (1970 y 1986) y en Estados Unidos (1994) cuenta historias propias que envuelven diversas circunstancias, pero teniendo algo en común: había furor por ser parte de esta fiesta deportiva. Eran tiempos donde se percibía al fútbol soccer como el deporte de todos y para todos.

Ahora parece distinto. Se viven tiempos donde el boleto de cartón parece una broma, donde una botella de agua vale lo mismo que una bebida gaseosa, donde las redes sociales polarizan las conversaciones, donde ser ignorado u omitido es peor que ser mencionado con halago o con desprecio. En fin, tiempos donde casi nada está oculto y la inteligencia artificial hace goles en cada reel compartido.

El propósito es reflexionar sobre el presente que se vive, mientras el planeta se paraliza 40 días por una Copa del Mundo.

Fuente: Jimmy Venegas / El Comunicado de Dallas

EL IMPACTO DEL TORNEO EN LA RUTINA 

Con un año de anticipación, organizadores y medios informativos comienzan a difundir el arribo de la siguiente Copa Mundial, uniéndose ahora Canadá con Estados Unidos y México. Automáticamente para quienes siguen este magno evento, se vuelve tópico o tendencia en cada momento.

Desde la eliminación de una selección en el proceso previo, pasando por el sorteo de grupos, hasta conocer la lista de los 26 convocados de cada representativo. Y además, la influencia en las ciudades sedes que ponen a trabajar a los ayuntamientos, ordenando vialidades y proponiendo a contratiempo alternativas de transporte. Parece una mezcla de emoción, ansiedad y una pizca de estrés social.

“La gente en estos días no habla de otro tema que no sea fútbol. En la comida familiar, en el café, en el transporte público y en todos lados no se habla más que de este deporte. Es como un monólogo nacional. Durante varias semanas, el estado de ánimo colectivo de un país entero depende literalmente de un balón al poste o de una decisión arbitral”, compartió el Profr. Héctor García Cardoza, entrenador del equipo varonil de Preparatoria CETYS Campus Tijuana.

Sin saber incluso de fútbol soccer, el torneo es tema si se trata de obras públicas, hotelería, gastronomía, música, arte, conflictos internacionales, manifestaciones, educación, etc. Como psicólogo profesional y especialista en el ramo deportivo, el Profr. García añadió que los campeonatos mundiales actúan como un anclaje temporal, dividiendo la historia de nuestras vidas en ciclos de cuatro años.

“En las culturas de mucho arraigo por el fútbol, el Mundial permite a la sociedad una desconexión temporal de la realidad. La rutina laboral y escolar cambia o se adapta de una manera que ninguna otra festividad logra. Se instalan pantallas, se detienen las clases por un par de horas y parece que el ritmo de tráfico, compras y productividad se dictan desde la cancha. Es un fenómeno sorprendente”, abundó.

Fuente: Mediotiempo.com

¿UN MUNDIAL PARA UNOS CUANTOS?

La crisis económica y la inflación a nivel global es una realidad, Y también es verdad que presenciar la Copa Mundial FIFA en un estadio se ha vuelto un reto para fieles aficionados al balompié. La digitalización de las entradas ha tenido sus beneficios por su estricto proceso de compra, pero también se ha convertido en una calamidad para quienes disfrutan de vivir todo el evento.

Por ejemplo: de acuerdo con ESPN México, en 2022 el ticket digital más barato en tierras cataríes fue de 11 dólares estadounidenses y 1,600 fue el más caro. Para esta ocasión en Estados Unidos, México y Canadá, las cifras rondan entre 82 y 6,730 dólares estadounidenses (según Olympics.com). Sin contar costos de traslados, hospedaje, alimentación, memorabilia, etc.

Uziel Román González, auxiliar técnico del representativo de fútbol rápido y Maestro en Educación con Desarrollo Organizacional por CETYS Universidad, opinó lo siguiente:

“Un amigo viajó a Rusia en 2018 y a Qatar en 2022. Independiente a los gastos básicos que incluyen vuelo, traslado, alimentación y hospedaje, no fue tan difícil comprar boletos para entrar a esos estadios. Para esta edición con tres países relacionados, los precios se despegaron. Basta revisar el costo por entrar a la zona general del Estadio Ciudad de México. Se percibe un desánimo, incluso para contratar el paquete televisivo. Pagas una renta mensual y, de todos modos, hay que dar un extra por ver todo el evento. Definitivamente, no es como antes”, dijo Román.

De acuerdo con un sondeo hecho por la empresa financiera Kueski, el 60 por ciento de los consumidores en México tiene previsto seguir la mayoría de los partidos desde su hogar o en reuniones con familiares y amigos, ya sea en otra casa o en un establecimiento público. En contraste, solo el uno por ciento asistiría a uno de los estadios de las metrópolis de Guadalajara, Monterrey y la capital del país.

Fuente: Reuters

LA COPA SE ACERCA A LA REGIÓN CALIBAJA 

La frontera noroeste mexicana y/o sudoeste estadounidense ha sido en parte agregada a la logística de la Copa Mundial FIFA del presente año. La Selección Nacional de Suiza estableció su campo de concentración en la San Diego Jewish Academy de La Jolla, la de Nueva Zelanda en la Universidad de San Diego y la de Irán en el Estadio Caliente de Tijuana.

En cada frente es palpable la alta vigilancia, pues no se trata de una exhibición para aficionados. Principalmente en el caso del representativo iraní, que de último momento eligió las instalaciones de Club Tijuana Xoloitzcuintles ante la falta de garantías que ofrecía su anterior opción con sede en Tucson, Arizona.

Para el Lic. Manuel R. Medina, reportero de la plataforma TJ Sports con 28 años de experiencia periodística, cinco Copas Mundiales cubiertas y con estudios profesionales en el Riverside Community College, ve con optimismo que las tres federaciones hayan elegido esta zona como búnker.

“Yo creo que es una buena oportunidad para empaparse un poco con la atmósfera mundialista. El hecho de que lleguen los equipos a la frontera ha ayudado mucho porque la gente comienza a informarse más, busca datos de quiénes son los jugadores que están aquí, en qué ligas profesionales juegan e incluso, en el caso de Irán, hasta qué papeles juegan la religión y el idioma dentro de la nación. Esto hace que Tijuana y San Diego puedan llamarse, y con orgullo, ciudades mundialistas”, dijo el periodista.

Las tres selecciones tienen sus compromisos de primera ronda en las ciudades de Los Ángeles, San Francisco, Seattle y Vancouver entre el 13 y 26 de junio.

Dondeir.com

TÓPICO PARALELO CON DATOS

Es la Copa Mundial con más de 7 millones de entradas disponibles. Donde seis mujeres (entre ellas Katia Itzel García) se unen al cuerpo de árbitros. Donde un adolescente llamado Gilberto Mora es el más joven en jugarla con solo 17 años de edad.

Donde futbolistas como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo son los primeros de la historia en entrar a una cancha mundialista en seis ocasiones. Donde un guardameta llamado Francisco Guillermo Ochoa tiene su sexta convocatoria. Donde Luka Modric, Manuel Neuer y Yuto Nagatomo se suman a la lista de los apodados “Cinco Copas”.

Es cierto que hay problemas por resolver, asignaturas pendientes, proyectos, abonos por pagar, obras inconclusas, congestionamiento vial, exámenes finales, graduaciones, un café por agendar y vacaciones por planear. Pero a la cuarentena mundialista es imposible sacarle tarjeta roja.

Es cada cuatro años.