Milán, Cortina d´Ampezzo y otras ciudades recibieron a miles de atletas y aficionados, buscando ver y hacer historias en un siglo sabermétrico.
Cayó el telón de los XXV Juegos Olímpicos de Invierno en el norte de Italia. Las ciudades de Milán y Cortina d´Ampezzo se llevaron la mayor parte de la actividad deportiva, pero con el soporte de las poblaciones de Verona, Bormio, Assago, Rho, Livigno, Predazzo, Tesero y Rasen-Antholz.
92 delegaciones nacionales (entre estas México), un representativo de Atletas Individuales Neutrales (AIN), 2 mil 871 deportistas en total, 116 eventos en 16 disciplinas, 349 medallas repartidas (116 de oro), dos mascotas, cientos de voluntarios y 19 días donde el planeta entero disfrutó del esfuerzo, el corazón, el espíritu y el avance de la tecnología alrededor de cada escenario.
Y en un siglo 21 donde parece que el romanticismo es sinónimo de carencia de inteligencia emocional, la comunidad italiana responde a su manera al olimpismo mundial con una imagen fresca, clásica, inspiradora y hasta esperanzadora para el futuro.
Tal como lo comparte la Lic. Katia Sofía Castorena Navarro, graduada de Comunicaciones por la University of Southern California (USC) y corresponsal de Juegos Olímpicos y otros eventos deportivos para la cadena ESPN, quien estuvo presente en tierras italianas.

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“Pese a que se cuenta con la sabermetría y cómo la tecnología se ha ido implementando en busca de perfección, los valores del olimpismo y sus historias de vida nos recuerdan que también existe la solidaridad y la unión en tiempos a veces complicados. La afición presente en las sedes italianas fue testigo del sentido de pertenencia de los atletas y el lado humano de la competencia”.
Castorena, con casi 15 años de carrera periodística, agregó que el valor de los Juegos Olímpicos de Invierno y los de Verano tienen el mismo valor. Sin embargo, constató que cada evento tiene un mensaje muy diferente.
“Tuve la suerte de cubrir los pasados Juegos en París, Francia y, comparándolos con los de Milán y Cortina d´Ampezzo, mi perspectiva es otra -añadió-. Su organización es compleja pero ordenada, el interés de los aficionados, el desarrollo de cada evento, impacto en redes sociales, etc. El mejor ejemplo del éxito es su memorabilia, porque se agotaron inmediatamente los muñecos de peluche de las mascotas oficiales. Sinceramente, los deportes invernales no están en segundo plano”.

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El éxito de cientos de medallistas olímpicos en la nieve o sobre una pista de hielo se debe, en parte también, al deporte universitario. Un año antes de los primeros juegos de 1924 en Chamonix, Francia, se celebraron los primeros Campeonatos Internacionales Universitarios en París. Y desde 1959 se efectúa la Universiada Mundial de Invierno, siendo Rhine-Ruhr, Alemania la ciudad anfitriona de la edición 32 en 2025.
De acuerdo con el portal oficial de la Federación Internacional del Deporte Universitario (FISU), 54 estudiantes vigentes de todo el mundo subieron al podio en disciplinas como biatlón, esquí de fondo, curling, patinaje artístico, esquí libre, patinaje de velocidad y snowboard.
La Lic. Mariana Sánchez Flores, graduada de Negocios Internacionales por CETYS Universidad y ex atleta de alto rendimiento en tiro con arco y natación, opinó al respecto.
“Más allá de la edad, disciplina o los colores que porten, cada participante tiene una historia que resuena con uno como espectador. Desde quien defiende su título olímpico, hasta quien finaliza su evento y oficialmente obtendrá el grado olímpico u OLY; ambos son dignos de celebrar. Son dos semanas de emociones puras e intensas que transmiten lo mejor de la humanidad”.

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Países como México no tienen tanta tradición en deportes invernales y no ha cosechado preseas olímpicas en esta modalidad, pero participa como muchas otras delegaciones desde 1928 en St. Moritz, Suiza. Sánchez Flores abundó sobre la falta de espacios y recursos para que el atleta mexicano tenga un pronto éxito, pero destacó el valor de medirse con los mejores del planeta.
“Hay deportistas que corren con la suerte de encontrar una actividad y dedicarse a ello, pero en nuestro país la mayoría se enfrenta a la falta de apoyo, infraestructura y financiamiento. Quienes representan a México en Juegos Olímpicos de Invierno son un ejemplo de resiliencia y perseverancia. Ver este año competir a Donovan Carrillo, Regina Martínez, Sarah Schleper, Lasse Gaxiola y Allan Corona fue muy emotivo. Todos haciendo historia para el deporte mexicano”, finalizó.
La próxima cita olímpica invernal será en los Alpes Franceses, del 1 al 17 de febrero de 2030. Por otro lado, la siguiente Universiada Mundial de Invierno es en Changchun, China del 16 al 25 de enero de 2027.
El lema de “Milán-Cortina 2026” fue “It´s Your Vibe” (“Es tu Onda” en español). La invitación es directa: llevar autenticidad, humanidad y un toque de romanticismo en el equipaje del éxito.

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