El Líder y la Contingencia

Por Raúl Rodríguez

Profesor de Liderazgo Gerencial

 

La frase del Dr. Martin Luther King Jr. “ La última medida de un hombre (refiriéndose al ser humano), no es donde se encuentra en momentos de comodidad y conveniencia, sino donde se encuentra en momentos de desafío y controversia“, es muy representativa de lo que los líderes enfrentan cada día y en todo momento en un mundo cambiante y lleno de retos a los cuales enfrentan armados con su pasión, sus valores y principios en busca de un sueño por el que creen y luchan incansablemente.

La congruencia y la confianza en el líder es el fundamento para que ellos tengan la capacidad de influencia e inspiración y logren que más gente se una en la búsqueda de un sueño. Durante los años que he tenido el placer de compartir mis experiencias en el sector educativo y privado le he hecho dos preguntas a los grupos con que he tenido oportunidad de compartir y sin importar si los grupos son formados por estudiantes de licenciatura de último semestre, estudiantes de maestría o profesionistas, siempre coinciden en las respuestas.

La primer pregunta es: ¿Qué características debe tener una persona para que lo quieran seguir como líder? La respuesta es siempre una lista interminable de cualidades, valores y principios, tales como honestidad, integridad, comprensión, visión, inspiración, empatía, etc. Lo que describiría a una persona ideal positiva, recta y optimista.

Sin embargo, la más importante es la segunda pregunta: ¿Para qué quieren que tenga esas características y cualidades esa persona? Las respuestas se reducen a guiar, crecer y que los haga sentir seguros, es decir una persona que los guíe, los ayude a crecer y que les de seguridad. Este ejercicio ha sido consistente, al menos en los últimos diez años que llevo haciéndolo.

Las épocas de contingencia e incertidumbre separan a los verdaderos líderes de aquellos que dicen serlo, es además fuente inagotable de nuevos líderes, de creatividad e imaginación, así como de humanismo. El liderazgo será más fuerte entre más confianza haya en el líder, la pasión que muestre por aquello que busca y la congruencia del líder en su actuar de acuerdo con sus principios y valores que inspiran a los demás a estar con él; sin congruencia se rompe el vínculo de confianza y sin confianza no hay liderazgo. 

Todos los líderes, sin importar el ámbito donde se desenvuelven, sea este educativo, empresarial, espiritual o cualquier otro, deben su fuerza a las personas que los siguen, a la comunidad, a los inversionistas, a los consumidores, a la gente y el ambiente que le rodea, es decir, son un ente interdependiente y en todos los ámbitos es la gente, la comunidad y sus colaboradores los que logran que se alcance el sueño. Si no se sirve a la comunidad y a los colaboradores, el éxito del sueño o visión es imposible, por lo que la influencia que tienen los líderes finalmente es para servir a los demás proveyendo un ambiente seguro que favorezca el crecimiento y felicidad en los colaboradores y en la comunidad. El éxito de ellos será el éxito del líder. Solo el corazón es capaz de encender el corazón de los demás, por esto los gurús de liderazgo coinciden que hay que liderar con el corazón.

La contingencia en que nos encontramos ofrece una oportunidad extraordinaria para fortalecer el liderazgo y favorecer también el emerger de nuevos líderes. Les da un espacio de tiempo para fortalecer los valores y principios y demostrar la congruencia en sus acciones, que fortalezcan la confianza de sus colaboradores y de la comunidad, dando certidumbre y guía a través de la tormenta, mostrando que estarán listos para los nuevos retos que emergerán al salir el arcoíris que demuestra que siempre sale el sol.

Esa es la responsabilidad que los líderes toman, los que la entiendan emergerán más fuertes y los que no, seguramente perderán la confianza y la fuerza que la comunidad y sus colaboradores les proporciona y algunos liderazgos morirán.

No existe excusa para el líder verdadero para hacer lo que es correcto hacer, sin importar si hubo o no la respuesta de aquellos que debieron establecer el liderazgo, hay que hacer lo correcto, es lo que espera la comunidad, hay que protegerla y guiarla pues con ella coexisten y solo con ellos logrará emerger con más fuerza para enfrentar los nuevos retos y oportunidades que emergerán.

Fue maravilloso el espectáculo en una de las ciudades de Italia donde la comunidad se unió y a través de los medios se coordinó y todos salieron a los balcones de sus casas a cantar al unísono, de edificio a edificio, de barrio en barrio como una sola voz, demostrándose que no están solos, que están juntos y saldrán adelante. 

Reflexionemos la oportunidad que esta contingencia nos ofrece, revivamos los principios y valores, la amistad, el amor y la cordialidad, la gentileza y la bondad. La vida es maravillosa y hay que vivirla plenamente festejando cada día que nos es permitido vivir y podemos tocar el corazón de alguien más para que sea feliz.

Cierro con otra frase del Dr. Luther King Jr. en la que creo plenamente: “Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no he vivido en vano”.

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