Una experiencia internacional de color amarillo

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El International Summer Program 2019 que se realizó del 15 al 26 de julio en Ensenada, Baja California, México significó para mí una experiencia de alto nivel. La combinación de clases, convivencia internacional, proyectos, visitas recreativas, visitas formativas y dinámicas interpersonales me abrió los ojos, y sobre todo la mente, a una lista de posibilidades que ahora se han agregado a mi adiestramiento como periodista.

Actividades académicas

Las clases diarias de Cross Cultural Managment, el curso que elegí de entre los que el programa ofrecía, fueron extraordinarias. La dupla de instructores que asesoró cada tema estaba conformada por un carismático profesor de Malasia y fanático de los Gipsy Kings –Azly Rahman– y un cordial profesor mexicano y aliado de las explicaciones risueñas –Francisco Vélez. Ellos hacían de cada jornada un espacio de narración en el que los alumnos del campus de Ensenada, Mexicali y Tijuana les explicaban a los alumnos internacionales las curiosidades y riquezas de su país; y la dinámica se repetía cuando las opiniones y preguntas se disparaban por parte de los estudiantes de China, Reino Unido, Austria, Estados Unidos y, por supuesto, Perú.

Actividades culturales

Y aunque la atmósfera del aula era estupenda, cada sesión comprendía una actividad cultural que entonaba de manera seductora con las clases universitarias. Fui parte de un recorrido a pie por la zona turística de Ensenada; conocí el Valle de Guadalupe, un punto agrícola en el que se produce cerca del 90% de vinos de todo México; visité la industria Fender, una de las compañías de guitarra más famosas del mundo; fui comensal de una variedad de tacos mexicanos y también fui un intento de chef de sope; turisteé por La Bufadora y La Jolla Beach; visité la industria Navico y me sorprendí al ver el proceso detrás del producto; seguí los pasos de un coreógrafo de salsa luego de haber almorzado a la orilla de la playa… me amanecí, estudié, redacté un proyecto, recibí un diploma, y, lo mejor de todo, hice amigos que felizmente poco comprenden de distancia.

Camila Vera en su primer día de ISP 2019.

CETYS

CETYS me ha regalado la visión renovada de un ambiente universitario acogedor. Este sitio tiene el alma amarilla y no precisamente por los colores de su estructura, sino porque el espíritu de integración y de una búsqueda constante del bienestar de los alumnos pisa fuerte, hace eco. En mi estadía ahí comprendí que la satisfacción no era un favor, era un mérito que la universidad entregaba por descontado a sus alumnos.

Aporte

Antes de asistir al ISP, México se encontraba en mi radar como un país pintoresco, carismático y costumbrista. Cuando llegué a Ensenada me enfrenté con una realidad mucho más compleja: lo pintoresco tenía pinceladas de modernidad; lo carismático quedaba corto para describir la alegría y amabilidad de los mexicanos; y lo costumbrista se las ingeniaba para coordinar con la constante influencia americana. Así que después de convivir dos semanas con ese panorama y con la gente que lo conformaba, México me mostró que la composición de sus colores, tradiciones y viejos y nuevos hábitos serían parte de la nueva visión que se formaba en mi cabeza.

Toda experiencia internacional tiene como finalidad un crecimiento mental, además del estudiantil y profesional. Puedo afirmar que cada uno de los objetivos se ha cumplido. Asistí expectante, emocionada y también preocupada; regresé satisfecha, segura y con la certeza de que el ISP 2019 me ha dado herramientas para usarlas en mi contexto presente y futuro.

 


Por: Camila Vera Criollo, estudiante de Periodismo en la Universidad de Piura, en Piura, Perú.

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