¿Ser perfectos o felices?

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Si nos ponemos a pensar un momento en los grandes avances que han habido en los últimos 100 años, llegaremos a la conclusión de que, se han descubierto más cosas, se han formulado más preguntas y han habido más actividades en estos últimos 100  años, de la que llegó a haber por miles de años antes de que el hombre tomará un lugar importante en este planeta que llamamos Tierra.

La sociedad actual cada vez se mueve más rápido, piensa de una manera más rápida, y ejecuta todo de una manera más rápida, el ritmo de vida cada vez se incrementa más y más, la información cada vez es más transparente, a toda situación que no tiene una explicación lógica el ser humano no descansa hasta encontrársela y si no la hay, la inventa, pero es hasta este punto en donde el ser humano supera todas las barreras de la naturaleza, hasta llegar al punto en donde el ser humano no actúa como un ser vivo si no como un Dios.

El ser humano cada vez es más tenaz, y cada vez es más depresivo, cada día descubre cosas nuevas, pero se hace más tonto para otras, le da valor a cosas que no existen, y no valora a las cosas y/o personas que tienen un rol fundamental en su vida. Y con esos argumentos he aquí la pregunta, ¿El ser humano puede alcanzar la perfección, o hacerse de la idea de que no y empezar a ser feliz?

La felicidad es un término muy ambiguo pero más lógico de lo que se cree, la felicidad no es tener dinero, no es tener una casa grande, no es tener el mejor carro, el mejor celular, la felicidad como lo indica la Real Academia Española, es un estado de grata satisfacción, un estado desde despertar y saludar a nuestros seres queridos, hasta el apreciar un atardecer, pasar tiempo con nuestras mascotas, visitar a nuestros abuelos, e incluso lograr una meta que nos hemos propuesto.

Sin embargo cumpliendo o no esas metas, no son absolutamente necesarias como para decir que no seremos felices si no las alcanzamos. Hay que disfrutar todo ese proceso por el que pasamos para alcanzar ese objetivo. Bien dice Sun Tzu sobre el cómo enfrentar los problemas  en su libro El Arte de la Guerra: “El victorioso primero gana y luego entabla su batalla”.

Y yo, ¿a qué voy con todo esto de la felicidad, y de la superación?, yo por muchos años fui una persona perfeccionista, una persona que hacía todo lo posible para ganar y por ese motivo sentía que me merecía todo, a veces los resultados respaldaban este pensamiento mío, pero muchas veces fui golpeado por la vida en ese aspecto, y tuve que aprender más por las malas que las buenas que la vida no está llena de éxitos, trofeos, y diplomas, muchas veces hay personas que sin esforzarse igual que uno resultan tener más aptitudes o talento para una cierta actividad.

Yo soy de los que creen que en la vida hay un balance, aún no ha llegado una persona que sea la mejor en todo, es más, aún no ha nacido la persona que domine completamente sus dos hemisferios del cerebro, la persona más destacada en la historia por utilizar ambos de una manera poco común ha sido Leonardo Da Vinci, y no es que él sea una ser humano de origen sobrenatural, simplemente tenía esa aptitud pero seguramente no tenía aptitudes para realizar un centenar de cosas.

Esta pregunta que plantearé a continuación no tiene una respuesta fija, e incluso dependiendo del contexto puede llegar a variar, lo que basta no es responderla sino reflexionar el tipo de persona que queremos ser, la manera en que queremos vivir nuestra vida, la huella que nuestra existencia dejará en el mundo, ¿nosotros como sociedad queremos ser perfectos o felices?, como en los programas de premios en la televisión se hacen preguntas como ¿Se va con lo que tiene o prefiere continuar?, hay momentos en la vida en donde hay que ser conformista, hay que aceptar la realidad y hay momentos donde tenemos que irnos por todas las canicas, como todo en la vida debe de haber un balance, ninguna respuesta es la correcta, simplemente es la mejor para cada quién, en un determinado momento.

Me gustaría finalizar con esta frase de Tal Ben-Shahar profesor de Psicología Positiva en la universidad de Harvard, y él dice: “O aprendemos a fallar, o fallamos al aprender”.

Por: Jesús Alejandro González Chávez. Estudiante de 4to. semestre de la Preparatoria CETYS, Campus Mexicali, cursa el Taller Cultural de Periodismo.

 

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