¿Qué clase de éxito demanda el espíritu?

No hay comentarios

Es indiscutible que una de las diferencias más significativas entre el ser humano y el resto de las especies, es el deseo de superación personal y la idea de que no basta con satisfacer necesidades, sino que debemos aspirar al éxito. En nuestra formación académica y profesional, escuchamos a menudo que el éxito es una idea abstracta que perseguimos para auto realizarnos.

Por lo tanto, cada ente configura su concepto de éxito como mejor le parece: para las empresas, el éxito se centra en la rentabilidad y la supervivencia de un negocio; para los líderes, el éxito puede traducirse en la trascendencia de sus acciones; para los deportistas, en ganar una competencia. Pero, ¿Cómo entendemos el éxito desde la dimensión espiritual?

En diferentes textos de este blog, se ha hablado del espíritu como una sustancia intangible que nos define y nos hace creer que hacemos las cosas por incentivos que van más allá del reconocimiento o los bienes materiales. Por ello, no basta con una medalla o un trofeo para satisfacernos espiritualmente (de allí que existan personas con cantidades enormes de riqueza o fama, y se sientan vacías). Para algunas personas, el éxito espiritual se puede resumir en “los pequeños placeres de la vida”; pero creo firmemente que podemos ir más allá de esa frase.

El éxito espiritual requiere un equilibrio entre trabajar por el mundo y trabajar por uno mismo. Hacer actividades altruistas, escuchar a un amigo, generar proyectos sociales y, en general, dar lo mejor de nosotros para los demás, son algunas ideas simples que explican cómo podemos trabajar por el mundo.

Por otra parte, trabajar por uno mismo es un poco más complejo: requiere, ante todo, conocernos y reconocer que tenemos un propósito más allá de la vida laboral y académica. Además, los momentos de reflexión y silencio son –paradójicamente– los que más nos mueven al éxito espiritual, ya que nos permiten conectarnos con nosotros mismos y escuchar las necesidades que casi todo el tiempo ignoramos por estar sumidos en nuestra cotidianidad.

Así que la próxima vez que pienses en el éxito, complementa la percepción de triunfo que tienes en cada uno de los roles que desempeñas con el éxito espiritual. De esta manera, alcanzarás una autorrealización real y te sentirás más vivo, más lleno y más humano.


Sobre el autor

cetys_gera1Gerardo Israel Padilla Villarreal es alumno de 6o semestre de la Licenciatura en Negocios Internacionales. Disfruta la literatura y la buena oratoria. Le apasionan las ciencias sociales y las humanidades, particularmente la Filosofía y la Historia, las cuales son su tema de conversación favorito.

Siguiente Artículo

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *