Faltar para salvar

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La Refinería de Dos Bocas, el Tren Maya, una termoeléctrica insostenible en Morelos, minería en áreas naturales protegidas y un Plan Energético basado casi exclusivamente en combustibles fósiles. En México, la conciencia medioambiental se encuentra en una fase primitiva, como un asunto secundario que se coloca bajo el tapete para garantizar una mayor inversión en el país.

Pocas veces se logra concebir a la sustentabilidad como la mejor inversión, pero es una verdad 10% o 20% más cara, que, sin embargo, permitirá mantener los beneficios prácticamente a perpetuidad: cualquier sistema puramente extractivista agota los recursos que le dan razón, lo cual acaba con todo el potencial progreso que pudiere lograrse con base en él.

Este es el entendimiento que ha de generarse: las ganancias que causan perjuicio al medio ambiente no son ganancias. Son meramente una hipoteca que las generaciones venideras habrán de pagar.

En México, el papel de la juventud debe de ser mucho más activo para lograr una diferencia, y, para ello, quizás deba de inspirarse en una joven de apenas 15 años, sueca, crítica y, para algunos, radical: Greta Thunberg. Su poderoso mensaje ha recorrido Europa, sacudido sus gobiernos e incluso ha hecho caer algunos. Todo con base en la estrategia más inesperada: el ausentismo escolar.

Al saltarse la escuela cada jueves como protesta y acudir a las calles afuera del parlamento sueco, su consigna fue repetida por otros jóvenes hasta alcanzar los medios de comunicación internacionales, ganarle la oportunidad de realizar un TED Talk e incluso presentarse en el Foro Económico de Davos para defender las máximas del acuerdo de París e incluso fijar metas más ambiciosas.

Su mensaje fue retomado en Suiza, Berlín y Ámsterdam hasta llegar a Bruselas, capital de la UE. Allí, Anuna de Wever, joven bachillera, profundizó en el mensaje: con las emisiones actuales, solo quedan doce años antes de que el desbalance sea irreversible.

En sus marchas, sustituyó el viernes por el jueves, e inició el movimiento Youth for Climate. Con tal consigna, el primer día, la convocatoria ascendió a tres mil personas; treinta veces las estimaciones más optimistas. La segunda semana, el movimiento creció cuatro veces. Y la tercera ocasión, ascendió hasta 35,000 personas, provocando inestabilidad en el frágil gobierno de coalición.

El caso de Anuna es particularmente interesante por no haber menguado en fortaleza nueve semanas después de haber iniciado y por su potencial influencia en la política ambiental de la Unión Europea. Sin embargo, poco efecto tendrá si se mantiene como un foco aislado. América Latina, con sus 626 millones de habitantes, frente a los 508 millones de la UE, debería de reaccionar en consecuencia.

Diversos movimientos juveniles han tenido su cuna en países del Viejo Mundo y han hecho sentir su eco a lo largo del mundo. ¿Es esta una Primavera de Praga o un Mayo Francés verde? De ser así, ¿dónde está la reacción análoga a la del 68?

Tal vez no se ha materializado por falta de conciencia, o por el triste destino de aquellos que, lejos de intereses partidistas, se han alzado contra lo insostenible. Sin más, el caso de Samir Flores. Sin embargo, ello no significa que los riesgos no han de tomarse.

Si el ausentismo escolar y las concentraciones en las calles no son la respuesta para México, entonces hemos de encontrarla nosotros… Pero pronto.


Autor: Aldo Sainz, estudiante de la Licenciatura en Derecho, Becario del Departamento de Comunicación y Relaciones Públicas de CETYS Universidad Campus Mexicali, y #CETYSAmbassador.

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