El optimismo inteligente en el emprendimiento

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Los pensamientos que tenemos en todo momento supeditan la forma en cómo vemos el mundo por lo que resulta lógico tener una proyección optimista para que todo salga bien. Sin embargo, vivir la vida de manera altamente positiva, puede ser perjudicial y más para un emprendedor.

Por ejemplo: en redes sociales, me he percatado que han aparecido gurús de la mentalidad positiva  que a su vez promueven el emprendimiento. Es como si se nos motivara a usar el pensamiento mágico inútil para crear nuestra realidad empresarial en vez de ser verdaderos planificadores del cambio en nuestras vidas personales y profesionales. Nos topamos con eventos donde se promueve el Neuromarketing (sin entenderlo a fondo), los principios de “El Secreto”, la confesión positiva, la hipnosis, filosofías cósmicas, supersticiones y otros artificios emocionales, con el fin de ser empresarios exitosos.

Y quienes promueven todo esto, están haciendo una fortuna.

Lo cierto es que los seres humanos necesitamos algo en qué creer, pero creo que para efectos de crear una empresa, estamos pecando de ingenuos creyendo en palabras motivadoras, superación personal y el exceso de programación neurolingüística.; claro que en medida, pueden aportar a nuestras vidas cierta riqueza intelectual, pero cuando todo es argumentación y poca acción, estamos en problemas.

Me llama la atención ver a tantos emprendedores invertir tanto en estas actividades, en vez de planificar en serio su negocio.  Por favor, no quiero que se malentienda: la capacitación tendrá siempre un efecto positivo en las personas; pero una cosa es la capacitación y otra el entrenamiento mental positivista sin fundamento, basado en el emocionalismo.

¿Y el verdadero emprendimiento qué?

El primer paso para tomar mejores decisiones es ser simplemente y brutalmente honestos con nosotros mismos sobre nuestro comportamiento. ¿Qué decisiones estamos tomando? ¿Cómo pasamos nuestro tiempo? ¿Qué estamos descuidando y no deberíamos? ¿Esta capacitación realmente aporta algo a mi vida? ¿Dónde se preparó el instructor? ¿Es esto un intento inconsciente de mi parte para evitar enfrentarme al verdadero reto de ser emprendedor?

El emprendedor romántico

En la Semana del Emprendedor 2018, hubo una conferencia que me situó en una escala de pensamiento interesante. Como emprendedora, me sentí plenamente identificada: hoy en día ser emprendedor es una posibilidad real para cualquiera que tenga una idea. Alrededor de esta posibilidad se han creado muchos mitos que envuelven al emprendimiento de manera romántica pero poco realista. Es por ello que se necesita profesionalizar los proyectos emprendedores, para que puedan superar las trampas del emprendimiento romántico.

El emprendedor romántico se capacita solamente en lo emocional, tiene baja tolerancia a la frustración, confía en exceso en conferencias de superación personal empresarial; se ve a sí mismo como el siguiente Elon Musk o Jeff Bezos, lo cual no tiene nada de malo, pero nos sumerge en una ambición ilusoria donde las metas no se definen. He encontrado a algunos emprendedores que siguen esta idea, comparten todo el día en sus perfiles de Redes Sociales frases motivacionales, videos de estos líderes empresariales, pero son un “couch potato” o activistas de sillón del emprendimiento. Cuando finalmente emprenden, se desaniman fácilmente, pues no fueron realistas desde el principio, abusaron del optimismo o la urgencia de obtener el éxito les hizo planear incorrectamente. Peor aún: invirtieron en capacitarse con estos gurús en exceso optimistas cuando pudieron haber invertido ese dinero en crear un fondo para emprender su negocio.

Para culminar, rescato la idea: el optimismo inteligente no descarta que se puedan dar situaciones negativas en el emprendimiento, sin embargo, propone una forma de ver la vida desde la superación y el aprendizaje, defendiendo cada circunstancia como una posibilidad de crecer y de mejorar como emprendedor.

Para entrenarme como emprendedor con una actitud de optimismo inteligente, sugiero estos 8 pasos que adapté de los psicólogos Carmelo Velázquez y Mº Dolores Avia:

–          Ponerse metas alcanzables. El realismo en el emprendimiento es esencial para no caer en la frustración. Capacítate con personas expertas en los negocios.

–          Abrirse al exterior y olvidarse de uno mismo. Servir a los demás es un excelente enfoque en los negocios. Viaja, conoce, haz networking. No posees la verdad absoluta.

–          Reconocer y satisfacer las propias necesidades biológicas. Conocerse a uno mismo, es esencial para respetar nuestros propios límites.

–          Aceptar la propia realidad. Si no eres Steve Jobs o Carlos Slim, no te preocupes. Impacta tu círculo más cercano y verás crecer tu startup o empresa. Poco a poco se consigue, pero requiere constancia y dedicación.

–          Atreverse a ser valientes. Haz uso del riesgo calculado. Decisiones debidamente informadas retribuyen mucho. Evita la impulsividad.

–          Educar y perfeccionar la capacidad de goce. Disfruta el camino. Si fracasas, fracasa rápido y… ¡a lo que sigue!

–          Desarrollar el gusto por el juego y la travesura. También diviértete. Aprende a encontrarte con tu niño interior en el camino de tu idea de negocio.

–          Cultivar la cortesía, el amor y la cordialidad. No dejes la humanidad de lado. Mientras más alto llegues, más humilde debes ser. Nadie quiere trabajar con alguien que no respeta a los demás.

Dejemos a un lado los pensamientos mágicos, seamos usuarios del optimismo inteligente y no dejemos de ver la vida del emprendedor como lo que es: una trayectoria de altas y bajas que pocos desean transitar, pero quienes llegan al final, saborean el éxito de ser fieles a sí mismos y perseverar en su idea de negocio y de paso, cambian el mundo desde su trinchera.

La fama… es lo de menos.


Mtra. Faviola Villegas.- Coordinadora de la Licenciatura en Administración de la Mercadotecnia. 

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