El liderazgo y la sensibilidad

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Es común hablar de liderazgo y pensar en grandes personajes que han revolucionado el mundo actual, haciendo hincapié en virtudes y habilidades que son fáciles de reconocer en un líder, como su capacidad de persuadir, el gran sentido de responsabilidad, la disciplina y constancia, el buen trabajo que hacen escuchando a las personas, su capacidad de análisis, entre muchas otras. Un factor que seguramente reúnen estos ejemplares hombres y mujeres, es su fascinación por la observación de la sociedad en la que se desenvuelven, de lo que se desprende el conocimiento y la sensibilidad ante los problemas que los rodean.

Todos los movimientos que han tomado parte de la historia encuentran su origen en la inconformidad colectiva ante un aspecto de su entorno al que han sido sensibles.

El entender una problemática, el escuchar al afectado, ser capaces de comprender opiniones ajenas y las experiencias que han ayudado a formarlas, la capacidad de reconocer la diferencia entre los intereses personales y los intereses ajenos, entre otras cosas, son reflejo de que una persona ha sido sensible a su entorno y a las situaciones que lo afectan. Un claro ejemplo de sensibilidad a su entorno es el activista norteamericano Martin Luther King, quien se vió afectado por la discriminación de razas al ser parte de la comunidad afroamericana y decide tomar acción para detener este problema. A través de su experiencia y de escuchar el sentir de las personas que lo rodeaban, inicia un movimiento para proteger los derechos humanos de las personas afroamericanas en Estados Unidos en donde logró inspirar a miles de personas, incluso aquellas que no pertenecían a esta comunidad.

Actualmente, encerrados en un mundo en donde las injusticias gobiernan desde los inicios de la civilización, es fácil identificar qué es lo que aqueja a la sociedad de la que somos parte. El entender una problemática, el escuchar al afectado, ser capaces de comprender opiniones ajenas y las experiencias que han ayudado a formarlas son reflejo de la sensibilidad de un individuo.

La capacidad de reconocer la importancia tanto de los intereses personales y los intereses ajenos son muestra inequívoca de la apreciación con y del entorno. Cuando se es sensible, no se puede ser indiferente, se está plenamente convencido de la necesidad de la acción y se hace algo por la solución del problema.

Las circunstancias bajo las que actualmente se encuentra nuestro país, crean un espacio propicio para el desarrollo de la sensibilidad en los individuos que lo habitan. Las problemáticas actuales son del dominio público y siempre lo han sido, pero es necesario cambiar de perspectiva respecto a estas y convertirlas en una invitación abierta al cambio. Que la recompensa de una mejora social sea aquello que motive a quienes la integran, y que movimientos de liderazgo se levanten para dejar un mejor legado a las futuras generaciones.


Más sobre la autora…

Ana Carrillo estudia el séptimo semestre de la Lic. en Administración de la Mercadotecnia en Campus Tijuana. Actualmente es líder del grupo FORTES en Campus Tijuana y miembro de la Sociedad de Alumnos Profesional.

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