Camino

No hay comentarios

Difícil es reconocer la belleza donde se requiere trabajo para hacerla realidad. Las áridas condiciones de Mexicali, bañadas dulcemente por el agua colorada crearon una esmeralda donde había esterilidad; los componentes estaban dados desde el inicio, pero necesitaban de un medio que los encausara para labrar una tierra noble y prodigiosa.

1961: año que rompió paradigmas: Desde Rusia, el primer cosmonauta hacía arribo a las esferas celestes, mientras el mundo comenzaba a acentuar sus divisiones. Para Baja California, sin embargo, las estrellas eran fugaces; tramontaban hacia tierras coruscantes, dejando un triste cielo de azabache impoluto.

Tras reconocer la necesidad imperante, un consejo de empresarios comprometidos con la justicia para la ciudad que vio nacer a esos talentos emigrados decidió crear una institución especializada que garantizase la educación de alta calidad a un nivel nunca visto en la región. Catorce años después, este esfuerzo formador se expandiría hacia Tijuana, ciudad vibrante y bulliciosa, donde echaría raíces, y se consolidaría con su llegada a Ensenada como la primera universidad en calidad del noroeste de México.

Definir el impacto realizado por una institución de esta magnitud a lo largo de 57 años de existencia es una tarea compleja. Porque, más allá de sus hitos, alcance internacional y dación de experiencias y oportunidades, CETYS cuenta con un valor profundo: la familia.

Más de 80 mil personas han sido formadas y han moldeado a la institución, destacándose en múltiples espacios, sin que ninguno de ellos sea en menor medida miembro de esta comunidad que crece mediante el virtuosismo de un ciclo; cada integrante diversifica y enorgullece a CETYS, lo cual suma más miembros en consecuencia.

Personalmente, reconozco mi experiencia como una entre un mar de voluntades que aportaron una pequeña parte para constituir el carácter de la institución; aquel que hace avanzar y crecer a los individuos. Incluso pasado el tiempo, igual de fresco permanece el sentido de pertenencia a esta comunidad entre recién llegados y socios con 40 años de servicio; vidas paralelas que se construyen mutuamente.

Con la fecha de su aniversario en ciernes, avizoro los acontecimientos: El día será fructífero: emisarios de todos los rincones del mundo se darán cita a las puertas del recinto, para observar con sus propios ojos al desierto transmutado en saber.

Caerá el sol y, durante noche, la luz de casi cien mil astros iluminará la senda por la cual Baja California continuará moviéndose hacia el mañana.

¡Enhorabuena CETYS!


Autor: Aldo Sainz, estudiante de la Licenciatura en Derecho y Becario del Departamento de Comunicación y Relaciones Públicas de CETYS Universidad Campus Mexicali.

Siguiente Artículo

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *