Africali

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Cualquier cambio a lo que estamos acostumbrados siempre puede causarnos miedo. Hoy, los residentes de Mexicali están pasando por una “ola” de miedo. Si estás al corriente de las noticias sabes que cientos de africanos están llegando aquí con esperanzas de poder cruzar la frontera a Estados Unidos. Al escuchar hablar a mis maestros y papás, me di cuenta de lo serio que es esta migración y los problemas que están causando. Todos se preocupan por lo que pasará, si nos quitarán nuestros empleos, si empezarán a ser violentos, o si empezará una nueva raza. Ya hasta nos empiezan a llamar “Africali”. Todos me dicen de lo malo que es esta situación para nosotros, pero nadie me habla de lo que estas personas han tenido que pasar. Sí, es cierto que primero son los ciudadanos de México, y sí, es cierto, que probablemente primero nos tenemos que hacer cargo de nosotros antes de ayudar a gente desconocida. Pero, ¿y la solidaridad? La mayoría de nosotros, los habitantes de Mexicali, solo estamos preocupados por cómo nos va a afectar, y no, no está mal, pero estas personas han pasado por más de lo que nos informan en los medios de comunicación.

De acuerdo a una noticia  de MILENIO (2016), la mayoría de estas personas provenientes de Haití y el Congo, fueron contratadas para trabajar en Brasil para las Olimpiadas, pero ahora que esta actividad concluyó se les ha deportado, dejándolos sin trabajo. La mayoría de estos migrantes vienen en busca del asilo político que ofrece Estados Unidos y solo buscan luchar por sus familias y seguir adelante, incluso la mayoría tiene una profesión.

Aceptémoslo, África es nuestro invitado. Yo no estoy pidiendo que les abran la puerta de sus casas, ni que les den dinero, pero sí les pido que piensen al respecto y traten de comprender por lo que están pasando. Piensen qué harían ustedes en esta posición y lo consideren. Quizás estos migrantes podrán contribuir a nuestro Mexicali, aunque no hablen nuestro idioma. No les quitemos esa posibilidad, porque definitivamente podrían sorprendernos. Creo firmemente que si nos lo proponemos, podemos invertir esta mala situación a una mejor.

La siguiente vez que crucen la línea o vean a uno de ellos, en lugar de ignorarlos y hablar mal, regálenles una simple sonrisa y así puede que empezaría una cadena que haría un bien. Tal vez piensen que es una acción ridícula y poco productiva, pero puede ser el inicio para ambos: africanos y mexicalenses. Con esta sonrisa damos esperanza a estos nuevos miembros de la comunidad, los alentamos y los hacemos sentirse bienvenidos y no perdidos.

Créanme, (de parte de una adolescente) cuando estás pasando por un mal momento, una sonrisa te puede hacer el día mejor y así empezar muchas oportunidades. Haz un bien.

Por: Samantha Sada Figueroa . Estudiante de 4to. semestre de la Preparatoria CETYS, Campus Mexicali, cursa el Taller Cultural de Periodismo.

 

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